Fernando Larenas

Mónica Chuji

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22 de November de 2011 00:02

El 30 de enero del 2007 era la flamante secretaria de Comunicación del Gobierno de Rafael Correa. La fecha es solo referencial, pero me lleva inevitablemente al recuerdo de una época en que Mónica era funcionaria y le dediqué un artículo de opinión que titulé así: ‘El primer gazapo de Chuji’.

¿Por qué lo recuerdo hoy? Por varias razones, principalmente porque la funcionaria de entonces vivía un momento muy emocionante cuando el Presidente le concedió el privilegio de ejercer una función pública de enorme trascendencia. Hoy, convertida en una simple ciudadana, como todos nosotros, su situación es muy diferente.

En el artículo de marras hacía notar a Mónica que no debería justificar los actos de vandalismo que cometieron algunos sujetos políticos durante un asalto a lo que era el Tribunal Supremo Electoral.

De las respuestas a Jorge Ortiz, la entonces funcionaria daba a entender que existía violencia buena, porque supuestamente los jóvenes idealistas, pero violentos, contribuían al cambio. Esto escribí entonces: “Estimada señora, sea diferente, humilde, no se olvide que el poder no es eterno, alguna vez se acaba, pero los principios y la nobleza perduran”.

Me escribió Lourdes Tibán, cuya única preocupación era saber si mi artículo no tenía un sentido machista por criticar la incipiente labor de una mujer en esas funciones. Me pidió que le diéramos tiempo hasta que adquiera más experiencia.

Nunca más volví a criticarla, ella formaba parte de un poder político que crecía y crecía, que convocaba a elecciones y ganaba todo. Al poco tiempo, Mónica renunció a sus funciones y se volvió crítica del Régimen. Se le ha visto, al igual que muchos de los ex funcionarios, ex asambleístas y dirigentes, esporádicamente en la televisión y en los medios.

En la actualidad, Mónica Chuji está sufriendo las presiones del poder, que la quiere enjuiciar por presuntas injurias en contra de un poderoso funcionario gubernamental. Siento que está en completa desventaja frente a una justicia cuestionada.

Por eso es que vuelvo a hablar de Mónica. Me duele cuando maltratan a las mujeres, cuando las descalifican por el prurito de pensar diferente, por emitir opiniones divergentes.

El libreto se repite, varios años de cárcel y USD 250 000 dólares que, obviamente, Mónica, una mujer de origen humilde, que ha estudiado mucho para ser reconocida a nivel académico no podrá cancelar y quedará privada de su libertad, si es que los jueces aceptan la demanda. Mónica, disculpa por las críticas de hace casi cuatro años, hoy me solidarizo con tu lucha desigual y apelo a la sensatez de quien te está enjuiciando. A los periodistas nos insultan a cada rato pero no nos sentimos aludidos, no nos ofendemos, ni enjuiciamos a nadie, pero duele y la familia sufre por esto. Comparto tu dolor.