Marcelo Ortiz

La momificación del poder

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26 de March de 2013 00:03

Surgió con Lenin en 1917 al fundar la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. En 1959 un grupo de estudiantes universitarios asistimos al VII Festival de la juventud y los estudiantes en Viena. Al final algunos viajamos a Moscú para ver los logros de esa revolución a 42 años de su triunfo. Como parte del programa, debimos hacer larga cola en el mausoleo de la Plaza Roja para maravillar la vista con los dos féretros de los líderes momificados: el de Lenin que estuvo apenas 7 años en el poder desde octubre de 1917 hasta su muerte en 1924, precipitada por el intento de asesinato; y el de Stalin, su sucesor, que duró 30 años hasta su muerte, en 1953. Detrás de las murallas del Kremlin está el máximo esplendor arquitectónico en palacios de la centenaria monarquía rusa destronada por la dictadura del proletariado que culminó con el asesinato del último zar, Nicolás Romanov II y su familia, en Ekaterimburg en 1918.

Los rostros de Lenin y Stalin, mantenidos por tratamientos perfeccionados, daban la apariencia de dormidos. Los dos cuerpos estuvieron en el centro del hemiciclo hasta 1963 que fue sacado Stalin para colocarlo en un nicho de una muralla lateral, después de las graves denuncias de Krushchev en el XX Congreso del PCUS de haberse transformado en un dios que gobernó a 17 Repúblicas. Para mantenerse realizó asesinatos políticos de niveles altos y medios del poder bolchevique, que incluyó la ejecución de León Trotsky en su exilio de México y un total de 20 millones de muertos.

En 1989 culmina la caída est repitosa del sistema socialista ruso extendido a ocho países más de Europa central: Alemania Oriental, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Bulgaria, Albania, Rumania y Yugoslavia, con la demolición del Muro de Berlín de 43 km, en octubre. El premier ruso Boris Yeltsin en 1993 intentó cerrar el mausoleo; pero otros estrategas consideraron que era mejor conservarlo, para custodiar su remozado poder que tomó el camino de volver al capitalismo más agresivo, al rematar todas las industrias estatales e instaurar la propiedad privada.

Así el avance al poder, desde fines del siglo XX, del grupo que ya disfrutaba de capitales privados patrocinó el ascenso de Vladimir Putin, ex ejecutivo de la KGB -Policía Secreta- y lo ha mantenido más de 12 años, lo cual demuestra que por sobre una ideología marxista envejecida y agonizante todavía en Corea del Norte y Cuba, engendró el renacer de la economía privada, exhibiendo al mundo los nuevos millonarios rusos. Dos están fuera, Alexei Kudrin, su ex ministro de finanzas y Mikhail Prokhorov.

Mientras Lenin sigue momificado, Carlos Marx, el genio creador del socialismo que murió en 1883 está enterrado como cualquier ciudadano en el cementerio público de Londres. El 2017 será el centenario del socialismo que inició la URSS y ha fracasado, sin embargo todavía hay proclamas del socialismo del siglo XXI.