Manuel Terán

Otro modelo

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
21 de November de 2012 00:03

Según cifras de la Cepal, publicadas en el semanario Líderes que circula con este diario, el país a diferencia de sus vecinos no resulta atractivo para la inversión extranjera. Una simple revisión de los números da cuenta que el Ecuador recibió en seis años la quinta parte de lo que ingresó al vecino del norte el año pasado y la tercera de lo que percibió Perú en ese mismo período. No se puede explicar sólo por el tamaño de las economías, puesto que la de Colombia supera a la ecuatoriana en más que 5 veces y la de Perú un poco más que la triplica. Sin embargo, esos países perciben ingentes recursos foráneos que impulsan su desarrollo. Al momento de analizar las razones para explicar esta preferencia, se podrán esgrimir varios argumentos. Lo primordial es que esos países han adoptado un modelo abierto, han buscado expandir sus economías y se han promocionado como Estados que respetan las inversiones. Esto no quiere decir que hayan desmantelado sus legislaciones para permitir que el capital haga de las suyas, sino que han establecido reglas claras y han ofrecido estabilidad de manera que las normas perduren en el tiempo y, una vez que han hecho conocer a la comunidad internacional ese marco regulatorio, han salido en búsqueda de inversionistas a los que se les ha invitado a llevar sus capitales a esos territorios.

La principal diferencia parecería ser en que han optado por convertir al inversionista en socio de sus países, en lugar de tildarlo como un oportunista que únicamente busca tomar ventajas. La estrategia, según los resultados, ha sido exitosa. Los indicadores demuestran que como en ninguna otra época esos países han contado con altas tasas de crecimiento, sostenido en períodos extendidos, permitiendo que cada vez más personas engrosen la clase media y, en las líneas de los menos favorecidos, un gran número abandone los umbrales de pobreza. Algo ha sucedido en esas sociedades. En Colombia, quizás caso único en la región, el emprendedor no es visto con malos ojos por sus congéneres. En Perú son cerca de veinte años que se han mantenido en esencia las mismas políticas económicas, pese a que se han sucedido gobiernos de distintas orientaciones ideológicas. Los dos países poseen sólidas reservas que les han permitido sortear con éxito los coletazos recesivos de la crisis mundial. Pero aún en estos momentos en que los recursos escasean, estos aún fluyen en forma importante hacia sus territorios.

Si se mantienen las actuales políticas económicas, la brecha existente con nuestros vecinos cada vez se irá ampliando. Esas distancias que en algún momento se redujeron por el advenimiento de la época petrolera y la expansión que experimentó nuestra economía, mientras nuestros vecinos sufrían los azotes infringidos por los grupos extremistas, nuevamente se acentuarán si no adoptamos a tiempo los correctivos para atraer la inversión.