Julio Echeverría

El modelo chino

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2 de February de 2014 00:03

Mientras se recibían reportes sobre la visita oficial del vicepresidente Glas a China y sobre la firma de acuerdos de negocios entre ambos países, otro reporte mucho más escandaloso se presentaba en diarios internacionales como El País de España, The Guardian (Reino Unido) o Le Monde (Francia), entre otros. Un informe del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, con base en más de un millón de documentos filtrados a la prensa, concluyó que una decena de familiares de altos dignatarios del Gobierno y otros tantos magnates surgidos del capitalismo de Estado chino, mantienen actividades secretas en paraísos fiscales para evadir controles y ocultar dineros habidos en forma poco transparente.

La gran verdad de que el Gobierno chino trata de ocultar recurriendo a la censura y al silenciamiento de la información es que el modelo de Gobierno de partido único promueve la corrupción y el abuso de poder, y está creando una generación de nuevos ricos, con fortunas astronómicas, mientras la mayoría de la población china sobrevive con salarios de hambre, tan bajos que es prácticamente imposible para el resto de países del mundo, con regímenes laborales garantistas, competir comercialmente con ellos.

Esas mismas empresas petroleras y mineras que están siendo seducidas por las autoridades ecuatorianas son las grandes protagonistas de las tramas de corrupción descritas en el reporte bautizado como Chinaleaks. La investigación revela que estas empresas no solo están usando el aparato estatal y diplomático de China para promover sus negocios a través del mundo, sino que tienen tal influencia sobre el poder político que éste termina subordinándose a sus intereses particulares.

El éxito del modelo chino en mucho se basa sobre tres pilares: su capacidad de imitación y copia de productos tecnológicos; la escasa regulación laboral que hace del comunismo chino el sistema de más alta e intensiva explotación de la mano de obra; y la bajísima capacidad regulatoria del Estado sobre su sistema productivo, lo que permite prácticas ambientales tan dañinas que hay ciudades enteras que solo pueden ver el sol en pantallas de televisión gigantes porque la niebla de la contaminación ha cubierto completamente su horizonte.

En estos días, el acceso desde China a las páginas web con información sobre los Chinaleaks ha sido bloqueado. Nadie puede hablar del tema en los medios de comunicación. El riesgo es alto: el descontento de la población con sus gobernantes es creciente y puede llevar a una explosión social en demanda de democracia.

¿Qué implicaciones tiene el alineamiento que el Ecuador busca con China, con sus capitales, su tecnología, sus prácticas empresariales? ¿El interés del Ecuador es acceder a sus ingentes recursos financieros o imitar la lógica de su modelo económico y político?