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21 de June de 2012 00:03

Al diseccionar el proceso político encontramos una maraña pasional, entretejida por áulicos y detractores rabiosos, que hay que desentrañar para que el país trace un derrotero viable. Aquí, algunos de los mitos que recorren nuestros imaginarios y parecen haber colonizado y encuadrado nuestras mentes.

Mito 1: La revolución avanza y nada la detendrá. A pesar de que el Gobierno lleve cinco años y le queden algunos más, hay una decadencia visible. No existe institución independiente o autónoma, e incluso cabría pensar que no existe modo de pelear contra este Estado hobbesiano y cooptado. Todo eso es cierto y, sin embargo, llegará el día –cercano o lejano– en que Correa deje el poder. Entonces será claro, que su mesianismo y el del grupo de los iluminados –antes inmaculados, hoy cuestionados–, dio nuevos brios a los vicios pasados en su manejo del poder. Además su discurso neorreligioso y totalitario se verá por lo que es: desfasado de tiempo cuando la humanidad ya jubiló profetas y dio por caducas verdades absolutas.

Mito 2: Nada más democrático que el Gobierno de Correa. Si alguno de ustedes, inocentes, aún cree en ese viejo paradigma de que la alternancia, el control y balance de poder es crucial en una democracia, les pido considerar el mito 2. Aún existe cierto pudor entre los amigos del Régimen en reconocer que creen en la reelección indefinida. No hemos llegado a la frontalidad de Laclau, quien defiende como ético el que los gobiernos “revolucionarios” de América, se reelijan perennemente. Sin embargo, las señales están ahí: ¿los mecanismos manidos de selección y artificios montados, se crearon para uso de futuros gobiernos?, ¿el imperio de medios, Corte Constitucional a medida, superintendencias ultrapoderosas, Banco Central dependiente, leyes draconianas serán entregadas pacíficamente para el “disfrute” del siguiente al mando? Primero muerto, antes que perder la vida decía Rafael, o primero muerto antes que dar semejantes armas letales a neoliberales “realoaded”. Por eso hay que dudar de su vocación democrática. O fueron muy ingenuos, o lucharán con los dientes para mantener el poder.

Pero también hay mitos en el otro lado, que habrá que derruir para recuperar sensatez en la discusión pública:

Mito 3: Este Gobierno no ha hecho nada bien y todo se lo debe al precio del petróleo. Muchos detractores han tamizado su mirada y son incapaces de ver cambios positivos en el país. Es cierto que este Gobierno ha contado con recursos ilimitados, pero hay eficiencia en la gestión tributaria, dignificación de los ciudadanos en la provisión de ciertos servicios públicos y un esfuerzo tecnocrático más enfocado en ciertas instituciones.

¿No será hora de que ambos lados discutan las cosas por lo que son?