Milton Luna

Oveja desdibujada

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Uno de los factores de “éxito” del autoritarismo en Ecuador ha sido la aplicación consciente o inconsciente del principio leninista de la férrea disciplina partidaria. Ninguna hoja se mueve sin el consentimiento del jefe de la organización. En este esquema jerárquico, lo que se pierde en democracia interna, se gana en efectividad política. La voz e imagen externa del partido y del líder, sale única y potente.

Sin embargo, este estilo político, con el tiempo, genera una línea única, eliminando la diversidad, la discrepancia o los enfoques y entendimientos distintos de la realidad, que no pocas veces tienen razón. De esta manera la efectividad del modelo se reduce. No se hace caso a las voces alternativas, reafirmando la voz errada o acertada del jerarca.

El modelo leninista de partido, que se autoproclamaba como vanguardia del proletariado y del conjunto del pueblo, fue concebido para un tiempo de guerra y de lucha clandestina para la toma del poder; realizada la revolución, el modelo fue aplicado desde el poder, desde la legalidad, dando lugar a la construcción de una gigantesca maquinaria totalitaria, de un poderoso Estado, contralado por un “partido-vanguardia” dominado por el Comité Central, quien finalmente obedecía las órdenes del Secretario General y jefe del Estado, el señor Josef Stalin. En su momento, sobraron justificaciones, de dogmáticos “revolucionarios”, que avalaron la construcción de este monstruo, que engulló pensamiento crítico, organización social y millones de vidas.

Por fortuna para el Ecuador un modelo autoritario no podrá afianzarse con facilidad. Hay un acumulado histórico que lo impide. En ese acumulado se encuentra la permanente movilización social y política progresista, expresada en varias “revoluciones, que dieron lugar a transformaciones institucionales y culturales significativas que afianzaron nuestra vocación democrática.

Una de esas edificaciones estatales fue FF.AA., cuyos cimientos se nutren de un pensamiento liberal y progresista de su fundador, Eloy Alfaro, y luego de una inspiración social, liberal radical y socialista que, en medio de contradicciones y lucha, generaron una entidad que se miró como base de la nación y desde 1979 como garante del Estado de Derecho, de la democracia. Aquí una explicación de porqué el fenómeno Venezuela no pasará en Ecuador. Artesanos en los años 1920; obreros y soldados rasos en los 30; campesinos y estudiantes en los 50,60 y 70; clase obrera en los 1980; indígenas, mujeres, ecologistas, y defensores de los derechos humanos desde 1990; intelectuales, profesores, clase media, durante todo el siglo XX, afianzaron la democracia y la justicia en la mente de millones.

En estos días, el autoritarismo está desgastado, por esto, para la campaña, el lobo se viste de oveja... desdibujada.