Miguel Rivadeneira

Descontrol en la frontera

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El anuncio de un nuevo plan estratégico y la toma de mando del Ejército para garantizar la seguridad y defensa en la frontera norte es un hecho positivo pero refleja lo mal que ha estado manejado, sin liderazgo militar en la cúpula y el Ministerio, sin directiva de defensa ni adecuados planes completos y bien coordinados.

Los hechos ocurridos este año demostraron que hubo descontrol, que con las nuevas autoridades se trabaja en la recuperación del terreno perdido. A esto se suma el abandono que en lo social ha estado durante décadas.

El problema hay que mirarlo en su conjunto. Cómo puede entenderse que en una institución jerarquizada, piramidal, en donde son obligatorios los partes y prevalecen las antigüedades, un mayor de Policía haya estado chateando con el jefe del grupo irregular armado desde el año pasado (según el ex comandante, sin tener autorización para hacerlo), luego lo hicieron dos coroneles de Policía, y no haya funcionado a plenitud la cadena de mando hasta que conozcan las máximas autoridades.

Según las indagaciones, difundidas en El Comercio, 10 oficiales conocían de las conexiones por chat entre el mayor y el irregular. En el sistema judicial aparecen 14 partes que se habría entregado en el comando distrital y a la Dirección de Inteligencia y resulta que el ex ministro no conoció todo el movimiento. Por ello este caso está en investigación penal y debiera incluirse a todos los responsables. Según la norma, el comandante es responsable de todo lo que sucede o deja de suceder en una unidad.

Habiendo amenazas previas de atentados y asesinatos, el ex ministro confiesa luego que no supo de ello y por eso su conclusión de que la actuación en este caso fue un fracaso. Cómo es posible que en esas condiciones graves se haya permitido el acceso a zonas peligrosas de la frontera. En medio de la desinformación y descoordinación, fueron secuestrados y asesinados los tres miembros de EL COMERCIO y muertos los cuatro miembros de la Armada.

Por un lado actuaba la Policía y por otro la institución militar. Por ello el positivo reordenamiento de acciones y el establecimiento de una fuerza de tarea conjunta tras el fracaso en los sucesos iniciales. Esa fue parte de la política nefasta del déspota en los 10 años del correísmo contra la institución, con anuencia en el mando militar. Debilitó a FF.AA. Hizo aprobar la enmienda constitucional mediante la cual las FF.AA. pasan a ser complementarias. Dice que complementariamente apoyarán en la seguridad integral del Estado. La protección interna, la seguridad y el mantenimiento del orden público son responsabilidad de la Policía. Las FF.AA. tienen la misión de defender la soberanía e integridad territorial. La Policía dejó de ser fuerza auxiliar de FF.AA. y allí están los resultados.