Enrique Echeverría

Migrantes ilegales

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Nos enteramos diariamente del infortunio de miles de migrantes que, sin documentos, viven en los Estados Unidos y a quienes, por centenares, los están privando de su estadía y deportándolos a sus países de origen.

El sueño americano es apetecible para quienes residen en ese país, pero cumpliendo las normas legales que les acrediten como residentes; o en trabajos de menor especialidad al amparo de alguna norma legal. Los “sin papeles”, en cambio, tienen situación penosa: son explotados por empleadores o subcontratistas, en campos agrícolas.

Un testimonio vívido aparece en el libro intitulado “Días de Destrucción-Días de Revuelta”, de los autores Chris Hedges y Joe Sacco, impreso en España en el año 2014.

Allí se ocupa, por ejemplo, de los ilegales contratados para los campos de cultivo de tomate, uno de los cuales –dice- …“pertenece al estamento más bajo de la industria estadounidense de productos frescos del campo, valorada en 50 mil millones de dólares”. Relatan el modo de trabajo: por ejemplo, en cuanto a la fumigación anota: … “La agencia de Protección del Medio Ambiente y el Instituto Nacional de Salud y Prevención de Riesgos Laborales indican que más de 20 mil jornaleros al año sufren intoxicación aguda por pesticidas"

Más adelante, esta revelación: “Los trataban como a animales comenta Mary Schloendorn, asistente social de las víctimas en la oficina del sheriff de Collier y testigo de la redada”

Ante tanto abuso (en el libro relatan también el trato en las minas) ha surgido resistencia especialmente porque capataces los golpeaban salvajemente amenazando que, si protestan, también los pegarían; y para llegar al lugar de trabajo tenían que ocupar autobuses de estos mismos capataces “subcontratistas”. Entonces, agregan en el libro: “Ahora hasta existe un Comité Participativo de Investigación de Quejas y Resolución de Procesos (esto es, un sistema de denuncias) a través del cual los jornaleros pueden identificar condiciones de trabajo o jefes abusivos sin miedo a represalias”

En sus 289 páginas, este libro contiene cuatro apartados: Días de Pillaje –Días de Asedio- Días de Devastación- Días de Esclavitud y Días de Revuelta, en el que se revela la reacción a tanto desafuero.

Confiesa un subcontratista: “En general, busco hombres que ronden los 18, 19 o 20 años. Si el trabajo es duro, no cojo mujeres. Cuando hay que extender los plásticos y cavar, lo que quiero son hombres. Cuando colocamos los postes y usamos el martillo neumático, quiero hombres. Solo uso mujeres para la siembra y la cosecha”

El régimen de subcontrato, al parecer, no es conveniente. El subcontratista busca la mayor ganancia y requiere del trabajador mayor rendimiento, mayor tiempo de labor y alimentación del menor costo.