León Roldós

Mi sobrina Martha

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22 de January de 2014 00:02

Al morir sus padres, Jaime y Martha, el 24 de mayo de 1981, mi sobrina tenía 17 años de edad. Diana y Santiago, en su orden, 16 y 10 años.

De sus padres, lo valioso de su herencia fue su calidad humana y su responsabilidad.

El principio de mi relación con ellos fue de respeto a su libertad de decidir y actuar. El resultado: tres hermanos muy unidos, de excelente formación. Sobre todo honestos, sin reserva alguna en la expresión.

En años recientes, Martha ha trabajado intensamente en algo que ella domina: el manejo de información histórica y el procesamiento de ésta. Por valores superiores a lo material, aun ha venido sacrificando su presupuesto de hogar, para ampliar su ámbito de investigaciones .

El reto que meses atrás decidió asumir es el de levantar y procesar información del Ecuador de los años que vivimos. Es un desafío que en democracia no debería ser peligroso. Con compañeros comprometidos en lo mismo, hoy es su razón de existencia profesional.

Martha persigue que todo se transparente, porque la verdad no necesariamente está en la versión que interesa al poder -usualmente entremezclada con la propaganda-, ni solo en la tacha de sus contradictores.

El Gobierno, su entorno y medios subordinados, cuestionan que Martha haya recurrido a organizaciones internacionales para el auspicio del proyecto, en base de un presupuesto de alrededor de cincuenta mil dólares americanos. En la pretensión de descalificarla, la información evidentemente obtenida por la intromisión ilícita en correos privados, con agregados de manipulación y distorsión, ha ocupado los principales espacios de los numerosos medios que controla el Gobierno y especiales en los canales de televisión incautados. La perversión llega hasta el uso de las circunstancias no investigadas de la muerte de sus padres -junto a sus compañeros de viaje- para intentar agraviar a Martha.

¿Intromisión ilícita?, sí. Notas y mensajes solo enviados y recibidos por Internet y singularizados entre las personas que se comunicaban, nunca impresos, evidencian esa intromisión.

¿Hay condiciones en el Ecuador, para procesar información que no solo se origine en la publicidad direccionada por el Gobierno, sobre actuaciones, temas y negocios que por su esencia no ameritan secreto o reserva? La descalificación del intento de investigar en nada significa transparencia.

Los que están en el Gobierno por decenas de veces fueron auspiciados por fundaciones.

Ildis -organización vinculada a la Social Democracia Alemania- financió decenas de investigaciones en los años ochenta. Entre estas, las relativas a la deuda externa y a la sucretización. Febres Cordero intentó silenciarlas.

Recordemos a Marx, sobre las repeticiones en la historia, en El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, "primero, como tragedia, luego como farsa".