Enrique Echeverría

Metalmecánica

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3 de September de 2012 00:01

Nos quejamos contra el Tío Sam (USA). ¿También debemos hacerlo contra el Tío Wang (China Comunista)?

Empresas de China trabajan en dos centrales eléctricas de alta importancia: Coca-Codo Sinclair y Toachi-Pilatón.

De pronto aparece reclamo público de la industria metalmecánica del Ecuador, respecto a que en estas obras no están contratando a las compañías ecuatorianas que trabajan con acero y producen compuertas, tuberías, puentes, grúas y ductos, entre otros. El rumor de que se está levantando fábricas de tratamiento de acero al pie del proyecto Coca-Codo, interesó al Ministro de Sectores Estratégicos quien, ante empresarios que se reunieron con el Presidente de la República, advirtió que se investigará.

El trabajo de los chinos es silencioso. Nunca se conoce detalles del avance de las obras, ni el trato a los trabajadores, ni cuántos técnicos ecuatorianos son empleados en la obra; en fin, todo aquello que tiene que ver con transferencia de tecnología y ocupación.

En abril de 1973, para renegociar los contratos de petróleo que fueron anulados por el gobierno del general Guillermo Rodríguez, se expidió un contrato tipo que rigió para todos, advertido que no todas las compañías eran norteamericanas, sino de diversos países. En esos contratos incluían una cláusula con el número 43 que decía: “El contratista en las operaciones que realice directamente o a través de subcontratos, empleará un mínimo de ecuatorianos equivalente al 95% del personal de obreros, al 90% de los empleados administrativos y al 75% del técnico, a menos que no hubieren técnicos nacionales disponibles”… De ese modo, se garantizaba la transferencia de conocimientos tecnológicos y de operación. Pero también, las petroleras aceptaron financiar becas para estudiantes ecuatorianos en universidades extranjeras, así como recibir estudiantes para que, en los campos de operación de la Amazonía, observen y aprendan las técnicas de perforación de pozos.

Las industrias ecuatorianas del metal han laborado con éxito en las obras de Mazar y Ocaña, de tal manera que es comprensible su reclamo para participar en la ejecución de las obras hidroeléctricas. Por cierto, el Ministro de Sectores Estratégicos ha asegurado que el componente nacional en las centrales será no menor al 55% y que se reunirá con el sector metalmecánico para recoger sus inquietudes.

Para quienes nos informamos, a través de la cadena CNN, es claro que en la China actual, el trato a los trabajadores, sus horarios de labor y los salarios han mejorado bastante. La mano de obra barata de China está quedando atrás; y es de esperar que sus empresas en el exterior, practiquen similares reglas de conducta laboral.

De otro modo, las quejas de algunos contra el imperialismo del Tío Sam, habría que trasladarlas a un nuevo imperio: este del Tío Wang.