Milton Luna

Un “Mesías” violador en serie

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No solo es un acto de valentía sino de liberación y salud espiritual y mental, el que algunos de aquellos niños que hace más de 40 o 50 años, presuntamente violados por el cura rector, expongan públicamente su traumática experiencia, en procura de justicia.

Sus historias se repiten actualmente, en miles de niños abusados. La violación, de parte de profesores, en escuelas diseñadas para el control y disciplinamiento, a través de un viejo y vigente modelo educativo basado en el miedo, y en relaciones de poder asimétricas y autoritarias, que “educan” en la obediencia.

Son historias de violencia sexual, a veces de años, ocultas por el auto silenciamiento, generado por el temor y la ninguna confianza en sus familias patriarcales y adulto céntricas, donde la voz de los niños era y es inexistente.

Pero, en este caso particular, el tema se complejiza, ya que el ocultamiento, el abuso y la autocensura vino del temor y reverencia a un miembro de la institución que representa a Dios en la Tierra.

Y para complicar más el cuadro, la presunta violencia sexual fue protagonizada por un pro hombre de una ciudad que tradicionalmente cultiva y valora la educación, la religión, las letras y los grandes apellidos. Resulta que el probable violador en serie es cura, de “linajuda familia”, orador, poeta heredero del gusto a los versos de su abuelo presidente, políglota, musicólogo, promotor de la educación, fundador de escuelas, colegios y universidad, poseedor de títulos universitarios, y adornado con varios doctorados “honoris causa” de universidades de Estados Unidos e Inglaterra. Pro hombre destinado a los altares, que en vida mandó a instalar su monumento. Otro “mesías”. Símbolo de la ciudad.

Por esto, no solo los niños fueron violados. La ciudad también fue violada. Ciudad a la que le tomaron el pelo, o ciudad que fue permisiva, ya que pocos o muchos, según decires, sabían de las “debilidades” del pro hombre, y callaron. Por lo que no solo el cura es un presunto delincuente; ¿hay cómplices en las escuelas, en la Iglesia y en las elites de la ciudad?

Mientras el país, clama justicia y rechaza las psicópatas declaraciones del presunto violador en serie, que por salvarse echa la responsabilidad de la agresión a los niños violados e incluso al papa Francisco: “en los abusos se da cierta complicidad, puesto que aquel que quiere mantenerse íntegro, no permite que el abuso tenga lugar.”… “Me llama mucho la atención la actitud del papa Francisco de pedir perdón a las víctimas… (las personas violadas por curas en Chile)… “Tengo la impresión de que el Papa quiere congraciarse con los enemigos de la Iglesia”.

Aquellos niños, hoy adultos, valientemente denuncian, cuentan su experiencia y se sanan. ¿La Iglesia, la sociedad, la ciudad de Cuenca y el país vamos por nuestra catarsis?

mluna@elcomercio.org