Gonzalo Maldonado

Mercado poco profundo

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 6
Triste 1
Indiferente 0
Sorprendido 3
Contento 14

Durante los últimos meses, la profundidad del mercado financiero ha caído notablemente porque los agentes han reducido su demanda de depósitos y, en contrapartida, han aumentado sus requerimientos de efectivo.

Este cambio en la composición del portafolio de los agentes –que han optado por “cash” en vez de depósitos– ha provocado, a su vez, una caída de los “multiplicadores de la base”. Los multiplicadores son coeficientes que se obtienen dividiendo, por ejemplo, M1 para la base monetaria. (M1 es el dinero en circulación más los depósitos a la vista. En dolarización, la base monetaria es la suma del dinero en circulación, el encaje bancario y la plata que hay en las cajas del Banco Central y el sistema financiero).


Pues bien, entre noviembre de 2014 y noviembre de 2015 el coeficiente M1/base pasó de 1,25 a 1,13. Esto significa que, hoy por hoy, labase aumenta o multiplica la oferta monetaria en solo 13% de su valor, cuando en noviembre de 2014 lo hacía en 25%.En años anteriores, aquel efecto expansivo era mucho mayor, pues fluctuaba entre 40% y 50%.
Estas cifras indican, en primer lugar, que el sistema financiero, como plataforma transaccional que canaliza el ahorro hacia la inversión, está perdiendo terreno.

Seguramente, ese rol lo está tomando en alguna medida el sector informal, lo que aquí conocemos como “chulco”.
La caída de los multiplicadores de la base también es inconveniente porque nos hace más vulnerables a las caídas en el precio del crudo, por ejemplo.


Es indispensable, por tanto, revertir este fenómeno. Un primer grupo de medidas debería apuntar a reducir los costos de intermediación del sistema financiero. Habría que simplificar esa maraña de impuestos, tasas y comisiones con la que se ha subido los costos administrativos de los bancos.


La reducción del encaje podría ser otra alternativa a considerar. Una medida como aquella haría que caigan los costos de intermediación y también la base monetaria. En las actuales circunstancias, esos recursos estarían mejor en manos del sistema financiero que del Banco Central.
Concomitantemente, es indispensable que las autoridades estabilicen la estructura de las finanzas públicas, de forma que las empresas e instancias estatales puedan nuevamente acumular depósitos en el sistema financiero nacional.


Para lograr aquello es necesario firmar un acuerdo con el FMI.

Una medida como aquella permitiría reestructurar pasivos estatales y dar un respiro al flujo de fondos públicos.
El pragmatismo es, en estos momentos, un deber insoslayable. Así que cualquier consideración ideológica debería ser dejada de lado, pues mucho más importante es salvaguardar la estabilidad económica y social del Ecuador.