Rodrigo Fierro

Bioética y Salud Pública

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Los más están de acuerdo en que la gestión en el campo de la salud pública debe orientarse primordialmente a prevenir las patologías que afectan a amplios sectores de la población. Vacunación universal (viruela, poliomielitis, tosferina, etc.). Saneamiento ambiental (enfermedades parasitarias e infectocontagiosas). Control de las carencias alimentarias en micronutrientes (yodo, hierro, vitamina A). De ahí que los organismos internacionales relacionados con la salud pública y los gobiernos responsables no han escatimado esfuerzos para mantener como políticas de Estado los programas mencionados, que por otra parte resultan intransferibles al sector privado.

Para proseguir es menester que definamos los términos con el auxilio de la Real Academia de la Lengua. Ética: “Conjunto de normas morales que rigen las conductas de las personas en cualquier ámbito de la vida. Ética profesional, cívica, deportiva”. Bioética: “Aplicación de la ética a las ciencias de la vida”. Hasta donde llegan mis conocimientos los tratados de Bioética no han llegado a la sistematización de las normas que deben regir las conductas de quienes son los responsables de la conducción de las políticas relacionadas con la salud pública, uno de los “ámbitos de la vida”. Hay más: es en el campo de la salud pública en el que las víctimas de verdaderos pecados de acción o de omisión, pueden contarse por millones. No soy abogado: ¿Hay en los textos de Derecho Penal un capítulo dedicado al tema? Cuando se trata de un agravio o de una ofensa definidos como de ‘lesa humanidad’ ¿cabría que se legisle que los retardados mentales por falta de hierro o yodo son también ejemplos de agravios de lesa humanidad? ¿Cabe la impunidad en tales casos?

Al concluir el gobierno de Durán Ballén, luego de un trabajo intenso de expertos nacionales y extranjeros el país llego a contar con harina de trigo enriquecida con hierro. Los más vulnerables, la pobre gente tenía ya con el pancito y los fideos ese micronutriente indispensable para el desarrollo normal de la corteza cerebral del niño desde la gestación (El 70 por ciento de las mujeres costeñas embarazadas eran anémicas). Tal programa murió de consunción con el nuevo gobierno.

Millones de dólares se invirtieron en el ‘programa estrella’ del gobierno de Rafael Correa: controlar la malnutrición crónica que padecía el 25% de los niños ecuatorianos. Al concluir su mandato el señor Presidente llegó a la desesperante conclusión ¡que ese porcentaje se había reducido en un dígito! ¿Responsables de tal desastre? Un equipo de funcionarios dirigidos por una asesora de nutrición que impuso criterios equivocados, y que por razones políticas resultó imbatible pese a los cuestionamientos que le llegaban a la señora Ministra. ¿Bioética, Salud Pública y Derecho Penal?