4 de July de 2010 00:00

Medicamentos

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Juan Cuvi / Columnista invitado

Entre el 23 y 25 de junio pasados se realizó en Managua un encuentro subregional para analizar un plan estratégico orientado a promover el uso racional de medicamentos en Nicaragua. A la cita acudieron delegaciones de la mayoría de países latinoamericanos.

La iniciativa, que cuenta con el auspicio de la ONG Acción Internacional para la Salud (AIS), ha sido impulsada por la Organización Mundial de la Salud como parte de su programa de medicamentos esenciales, difundido a nivel mundial desde hace más de 30 años. Este se enmarca en el principio universal de garantizar el derecho a la salud para todos los habitantes del planeta.

Gracias a la apertura expresada por el Gobierno nicaraguense, ese país ha sido escogido como piloto para la implementación del proceso, que tendrá una duración inicial de tres años. La intención es ampliar la propuesta a todo el subcontinente una vez que se evalúen los resultados.

Esta propuesta responde a la vieja constatación de que la inequidad en el acceso a medicamentos perjudica de manera particular a la población más pobre; adicionalmente, la irracionalidad en el uso de medicamentos está provocando graves perjuicios a la salud y a la economía de la gente, así como a las arcas fiscales. La automedicación, el consumo irrefrenable de fármacos innecesarios, la resistencia bacteriana provocada por el uso indiscriminado de antibióticos, la publicidad engañosa, el incumplimiento de las leyes o la influencia comercial en las prescripciones, se cuentan entre las principales distorsiones de una inadecuada utilización.

Detrás del problema existen poderosos intereses. A los siderales ingresos de las corporaciones farmacéuticas transnacionales se subordinan otros actores nacionales y locales, que refrendan una actividad basada en la rentabilidad antes que en la protección de los derechos de los usuarios. Monopolios de la distribución, médicos y boticarios insensibles o autoridades indiferentes, estructuran una cadena que impide o posterga cualquier solución.

El tema es trascendental al calor de las negociaciones comerciales que, posiblemente, retome el Ecuador con la Unión Europea. En propiedad intelectual, el límite al monopolio de las patentes de medicamentos, así como la protección de nuestra biodiversidad, resultan elementos claves en la protección estratégica de los intereses nacionales, tanto en el campo de la salud como del patrimonio genético y de la investigación científica. El país requiere que la Cancillería y el equipo negociador informen sobre lo acordado en las reuniones mantenidas recientemente con la delegación europea, y expliciten los términos a partir de los cuales se pudieran reiniciar las negociaciones.

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