Martín Pallares

Te fuiste Papa, te toca Rodas

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En el botiquín de primeros auxilios que el gobiernismo tiene listo para superar la angustiosa soledad en la cual le dejó la partida del Papa hay una medicina particular. No se trata de terapias especiales para atemperar la conflictividad social ni fórmulas para sacar del estado comatoso al supuesto diálogo que convocó el presidente Correa. Tampoco es una estrategia para capear la crisis económica. No.

Se trata, más bien, de un ambicioso operativo de distracción social: la revocatoria del mandato del alcalde Mauricio Rodas.

El operativo, convocado por colectivos a través de redes sociales (entre ellos @hoyporquito), ya está en marcha y hoy a las 17:00 comenzará la fanfarria con un cacerolazo frente a la Alcaldía.

Luego vendrá lo accesorio. Habrá maniobras políticas para desgastar a una administración municipal que tampoco ha demostrado tener mayor personalidad e imaginación. Estará también, por supuesto, al servicio de este operativo el imperio mediático de radio, prensa y televisión funcional al Gobierno y cuyo costo es lo de menos. No faltará tampoco todo el músculo de los ‘trolls’ para esas batallas en las redes sociales que tanto tiene en mente Correa.

En los cálculos de los iluminados estrategas, el objetivo es clarísimo y, de paso, sencillo: hay que convertir al pedido de revocatoria de mandato de Rodas en el gran tema sobre el cual deberá girar el debate y la conversación de la sociedad quiteña que durante las últimas semanas se ha volcado a las calles para repudiar a Correa y su revolución ciudadana. Es, en pocas palabras, el enroque emocional que tanto se necesita en estos momentos: la furia y desprecio que se ha desatado en contra del Presidente convertirla en furia y desprecio en contra del Alcalde. Fácil.

Mucho más sencillo, según el rudimentario razonar de los iluminados, es montar un espectáculo de luz y sonido como una campaña en contra de Rodas, que hacer lo que normalmente haría un gobierno serio y respetable para sortear una crisis de popularidad y económica. Embarcarse en una aventura de revocatoria así no implica medidas incómodas, como cortar el gasto público y descartar, por ejemplo, algunos ministerios coordinadores que no sirven de absolutamente nada.

¿Oxigenar el gabinete? ¿Sacar a José Serrano o Fernando Alvarado por su estilo desafiante y sus modos prepotentes? ¿Eliminar al Ministerio de Felicidad de Freddy Ehlers que se ha convertido en algo así como en el emblema del gasto insustancial? ¿Nombrar a un superintendente de Comunicación menos sesgado que Carlos Ochoa? Jamás: eso sería capitular y darle la razón a caretucos, sinvergüenzas, corruptos y vendepatrias.

Lo que obviamente no está en la agenda de los magos publicistas del gobiernismo, es el costo para el país que puede traer la estrategia. Pero en sus mentes ese cálculo no entra. Lo que verdaderamente importa es aferrarse al poder porque salirse de él no es siquiera una opción.