Mauricio Pozo Crespo

Salvaguardias no resuelven el problema

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El Gobierno ha aplicado salvaguardias a las importaciones, tanto de bienes de capital como de materias primas y bienes de consumo. En palabras más sencillas, ha aumentado los impuestos para productos importados. Argumentan que la sobretasa impositiva es progresiva; es decir, el mayor impuesto se aplica a importaciones menos importantes para el consumidor y viceversa. La medida, dice el Gobierno, está destinada a que los consumidores puedan sustituir esas importaciones con otros productos similares de producción nacional, se dirige a que los ciudadanos prioricen su consumo hacia actividades más relevantes para la producción nacional y el empleo y, sostienen además, que esta decisión busca corregir el desequilibrio externo y fortalecer la dolarización.

La baja de precio de petróleo y la apreciación de dólar es más un problema del sector externo que del sector fiscal, dice el Gobierno. Podemos coincidir, sin embargo, no aceptan que el problema externo se origina en un desorden fiscal. Ese desorden se expresa en un gasto público que creció de manera demencial en los últimos 8 años presionando las importaciones, provocando mayor salida de capitales y debilitando la balanza comercial y de pagos. El desequilibrio comercial el 2014 bajó respecto al 2013 de aproximadamente USD 1 000 millones a cerca de USD 700 millones, pero se debió a que las exportaciones crecieron antes que a la reducción de importaciones. El 2015 el déficit comercial será mayor al de 2014 porque las exportaciones caerán más que la forzada reducción de importaciones.

Un déficit comercial puede ser financiado con mayor inversión extranjera, pero esta es marginal. Mientras el Gobierno no brinde señales adecuadas y adopte medidas más de fondo, el déficit externo se tornará más complicado. Deben garantizar que no habrá más reformas tributarias, que van a respetar los tratados internacionales, que no van a incidir en las decisiones de los jueces ante eventuales disputas entre empresas privadas con el Estado, que van a agilitar un acuerdo comercial con nuestro principal socio comercial, Estados Unidos, entre otras políticas como la disciplina fiscal anotada, para poder mejorar la situación externa. Olvídense de seguir con la cantaleta de sustituir importaciones, esquema caduco en el mundo moderno, o limitar más importaciones de bienes de consumo porque estas no son importantes. ¿No se dan cuenta que la producción nacional es insuficiente para la demanda, por eso hay que importar, que la gente de menos recursos ya come uvas de Chile, compra zapatos importados y adquiere televisores de pantalla plana? ¿Acaso una casa no usa productos importados como aluminio o grifería? El que vende aparatos eléctricos importados, ¿acaso no da empleo?

El pizarrón aguanta todo, no así la política económica. La industria vive porque hay consumo. Si siguenasí, en 15 meses volveremos a sentarnos a ver cómo salvamos la tienda.