Enrique Echeverría

Matriz productiva

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8 de July de 2013 00:01

Son tantas las normas jurídicas en nuestro Ecuador que, en la realidad, forman una telaraña ante la que emprendedores que deciden crear una pequeña empresa hallan dificultades.

Años atrás, el analista más notable sobre esta materia, Dr. Luis Hidalgo López, advirtió: "La enorme cantidad de normativa jurídica que se encuentra formalmente vigente en el país es evidente". Lo expresó en su valioso libro intitulado 'La Telaraña Legal'.

En el Registro Oficial publican leyes, reglamentos, acuerdos y hasta 'instructivos' a cumplirse y que requieren tiempo, tiempo y más tiempo; además de muchos gastos.

La incorporación de 'tecnología de punta' no sirve de mucho, ya que las máquinas no pueden reemplazar al ser humano que las utiliza.

Un joven 'emprendedor', al cabo de cuatro años de estudios universitarios en la especialización de turismo, en lugar de buscar 'un empleo' emprende en negocio propio. Para que la naciente pequeña empresa opere debe pagar y obtener patente municipal; por ser agencia. Y pagar la patente cada año. Igualmente, una 'tasa de turismo'; y el aporte para el Cuerpo de Bomberos. Afiliar a la naciente empresa en la Cámara de Turismo, pero también en el Ministerio de Turismo. Debe pagar el aporte a la Superintendencia de Compañías y hasta un impuesto al Municipio, por los activos fijos.

Lo anterior no es todo: atenderá obligaciones con el Servicio de Rentas Internas; y por el o los empleados que necesariamente contrate, cumplir con la normativa laboral. Y de paso, con el Seguro Social en lo relativo a la afiliación.

Pagar arriendo del local, que no es nada barato. La luz, el agua, el servicio de teléfonos y la indispensable Internet. Si tiene suerte, al cabo del cuarto año de operación, comienza a percibir modestas utilidades.

Y qué decir de la joven pareja que, repleta de ilusión, instaló una modesta fábrica de muebles. Primero, el arriendo del local para vender los productos. Simultáneamente, la molestia constante de la Policía porque el vehículo del comprador se estaciona brevemente en la acera. El que suministra madera para la confección de los muebles aumenta el precio con frecuencia; unos cuantos no pagan el saldo del precio; y, para remate, los ladrones 'visitan' el almacén en una madrugada y roban cuanto era posible, incluso la instalación de la alarma contra robo. ¡Fin del sueño y de la 'pequeña empresa'! Hoy, cuando hay buena voluntad de cambiar la 'matriz productiva', los gobernantes deberán reducir la telaraña jurídica; ofrecer estímulos antes que dificultades y sanciones. La tecnología por más que sea del siglo XXX no podrá solucionar las barreras; y si a ello se suma mala voluntad o desidia de las personas que atienden los trámites, continuaremos marchando no solo sobre el propio terreno, sino hacia atrás… cual el cangrejo. ¿Cambiamos la matriz?