Jorge Ribadeneira

El 'mashca' Enríquez

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4 de May de 2014 00:01

Con ese apodo le conocieron durante su largo paso por el ejército ecuatoriano, hasta cuando llegó a dictador. ¿Cómo así? Por ser latacungueño de cepa. La realidad es que el general Alberto Enríquez Gallo (1895-1962) solo estuvo nueve meses en el poder y, en otro de sus gestos generosos, entregó el mando a un presidente elegido por la Asamblea. Pero antes, en agosto de 1938, expidió el Código de Trabajo que sigue en pie hasta que en enero del 2015 el presidente Rafael Correa y su ministro Carlos Marx Carrasco pongan en vigencia el nuevo Código del Trabajo, con sus 558 artículos.

Es una historia encantadora. El 'mashca' Enríquez ingresó al ejército y fue avanzando desde cabo hasta llegar a general. Bien puesto y marcial, no faltan algunas anécdotas. Entre otras, tenía fama de ser el mejor caballista castrense y fue enviado a Santiago de Chile para adquirir un lote selecto de equinos. Eran tiempos de crisis y tuvo que permanecer un año en el país de la estrella solitaria hasta que llegue el dinero para realizar los pagos respectivos.

Los años treinta fueron inestables y sumidos en problemas políticos y económicos. Más aún cuando Velasco Ibarra subió a Carondelet y un año después se precipitó sobre las bayonetas. Se cayó, pues, en agosto de 1935 y fue reemplazado por su ministro de Gobierno, el muy liberal Antonio Pons, quien -al convocar a elecciones- captó que iban a ganar los conservadores y entregó el mando al Ejército. La respuesta militar fue sorpresiva: "Vamos a nombrar un dictador civil". El coronel Enríquez Gallo -muy respetado en la fuerza armada- escogió para ejercer la sorpresiva dictadura a su padrino de bautismo y amigazo, el ingeniero quiteño Federico Páez. El cual, sorprendido por la inesperada promoción, se presentó como "socialista a la europea" y al principio fue un chulla interesante y simpático. Pero fue cambiando y se convirtió en un feo dictador y tiranuelo, que terminó persiguiendo a la izquierda. Más aún, Páez convocó a una Asamblea para que le nombren presidente constitucional por cuatro años. El 'mashca' Enríquez, por entonces ministro de Defensa y general, se enfureció, puso de patitas en la calle a su padrino y asumió la dictadura.

Para sorpresa y satisfacción de todos, inclusive de los historiadores, el general Enríquez Gallo funcionó como muy buen gobernante, según lo califican Alfredo Pareja, Enrique Ayala Mora y otros. Liberó a los presos políticos, no apresó a nadie, fue un personaje sereno y mesurado, se rodeó de buenos ministros, defendió a empresas nacionales abusadas por extranjeras, institucionalizó la Policía Nacional y -si algo faltaba- se dedicó a expedir leyes necesarias, comenzando por el Código del Trabajo y siguiendo con el Código de Menores, leyes de Educación Primaria, Secundaria y Superior, ley de Cooperativas, ley de Hogares de Previsión Social y otras. El general Enríquez Gallo entregó el poder a los nueve meses, negándose a seguir de dictador. ¿Merece un homenaje el singular 'mashca' Enríquez? Sus hijos Elba, Norma, Mariana, Ricardo y Gustavo Enríquez Calderón le veneran cada día.