Santiago Estrella

La verdadera máscara de los políticos

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En realidad se trata de buscar un título interesante, porque aprobadas ya las enmiendas, solo quedan los estertores; la soga al cuello de Atahualpa para bautizarse y morir de todos modos; la inevitable pregunta ‘y ahora ¿qué?’. Con la ciudad trepada a las chivas, se pudo decir la verdad: la reelección sí estuvo pensada para el Presidente. Nos vemos obligados a desprendernos de él por un tiempo, pero ¡volverá!

Es diciembre y bien vale la parranda. Y cantarán trova, y “golpe a golpe, verso a verso”; repetirán “caminante no hay camino, se hace camino al andar”, de Antonio Machado.

Entonces, como la política se trata ahora de un ejercicio de la memoria, porque así fue el debate en la Asamblea -no se habló del futuro del país sino del pasado-, bien vale el apunte que sigue de Machado, que no todo lo que dijo es conveniente para muchos.

“Al hombre público, muy especialmente al político, hay que exigirle que posea las virtudes públicas, todas las cuales se resumen en una: fidelidad a la propia máscara. Decía mi maestro Abel Martín –habla Mariena a sus discípulos de sofística- que un hombre público que queda mal en público es mucho peor que una mujer pública que no queda bien en privado. Bromas aparte –añadía-, reparad en que no hay lío político que no sea un trueque, una confusión de máscaras, un mal ensayo de comedia, en que nadie sabe su papel.

“Procurad, sin embargo, los que vais para políticos, que vuestra máscara sea, en lo posible, obra vuestra; hacéosla vosotros mismos para evitar que os la pongan –que os la impongan- vuestros enemigos o vuestros correligionarios; y no la hagáis tan rígida, tan imporosa e impermeable que os sofoque el rostro, porque, más tarde o más temprano, hay que dar la cara”.

Y eso es algo serio. Sea 1934, como en este texto de Machado, o en estos tiempos en que dicen que han mejorado la política, solo queda la desazón porque nada ha cambiado. Así lo dijo Marcela Aguiñaga: “Ustedes tuvieron mayoría y también abusaban y hacían lo que querían”. El mal pasado para el mal futuro.