31 de March de 2011 00:00

Más sobre la aldea global

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Al paso que vamos pocos serán los acontecimientos que ocurran en el planeta Tierra cuyos efectos no dejen de sentirse en todo el mundo. De ahí que, poniéndome a pensar, no es disparatado lo que propone Federico Mayor Zaragoza, luego de su experiencia como director general de la Unesco: implantar la democracia entre los países. No puede continuar la dictadura de unos pocos –no más de diez-, sobre el destino del resto, la inmensa mayoría. Se impone crear una estructura política que apunte al bien común en la aldea global; que imponga medidas de prevención de catástrofes anunciadas y ocasionadas por ese afán compulsivo que tienen los países desarrollados de llegar más allá de todas las fronteras, cueste lo que cueste, como el calentamiento global que nos achicharre a todos o la explosión de una central nuclear como ya aconteció en Chernóbil, Ucrania, y en la japonesa de Fukushima, la de estos días. Cientos de miles de víctimas costó la primera. Entre ellas las que conocí en Chicago.

He mantenido amistad cordial con el ilustre colega Dr. Leslie J. DeGroot. Llegó a dirigir la Unidad de Tiroides del Departamento de Medicina de La Universidad de Chicago, en donde pasé mi año sabático en 1980. Desde entonces, por necesidades de actualización, he visitado aquella Unidad unas tantas ocasiones. En una de ellas me encontré con la noticia de que “los rusos habían llegado”: un grupo de muchachos, procedentes de Chernóbil, que llegaba para un control. Con el fin de intervenir a tiempo, de cada uno de ellos se tenía un registro minucioso con todos los datos relacionados con el posible inicio de un cáncer de tiroides.En Chernóbil la catástrofe se inició cuando, por causa no establecida aún, se produjo la fusión de dos núcleos atómicos, partículas no incluidas de gran energía salieron disparadas, chocaron con otros núcleos produciendo su ionización y la pérdida de electrones orbitarios con lo cual se iban produciendo otros compuestos como los isótopos radiactivos del yodo, de comportamiento químicamente similar al del yodo estable. Es decir podían ser captados también por la glándula tiroides. Los cromosomas de los núcleos de las células tiroideas, aquellos en los que se hallan los códigos genéticos, podían sufrir daño de sus estructuras por lo cual especialmente en niños la prevalencia de cáncer de la glándula tiroides sería mayor, como así se demostró.

Para evitar que el yodo radiactivo ingrese a la tiroides no hay otro recurso que bloquearla con grandes dosis de yodo estable, proporcionado en tabletas a la población japonesa y por el miedo automedicada en otros países. El mayor exportador de yodo es el Japón. La aldea global: pueden suspenderse los programas de yodación de la sal de consecuencias biológicas desastrosas, como es el caso de nuestro país.

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