Jorge Ribadeneira

Marietta de Veintemilla

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Dama histórica y anecdótica de un atrasado y revolucionario Ecuador. Nació en un buque que navegaba de Callao a Guayaquil, en 1858, hija de un general retirado ecuatoriano -José de Veintemilla- y de una guapa artista italiana, Marietta Marconi.

Sus padres murieron prematuramente y ella fue desde los 11 años la hijastra mimada en el hogar de su tío, el general Ignacio de Veintemilla. Su nombre -Marietta de Veintemilla- se hizo famoso en su época y consta entre los personajes singulares del país.

Se le conoció como ‘la generalita’ y llega a estas líneas porque hace una semana fue mencionado su tío el dictador ‘Ignacio de la Cuchilla’ y algunas voces nos pidieron rememorar a la sobrina.
El tío Ignacio fue jefe Supremo (desde 1876) y dictador (desde 1878hasta 1883).

La querida sobrina Marietta Veintemilla Marconi había vivido horas muy tristes. Cuando tenía apenas cuatro años falleció su madre y en 1869 su padre fue fusilado por orden de García Moreno.

La joven, apoyada por sus familiares, siguió sus estudios en el colegio de los Sagrados Corazones, en Quito. 
1876 fue inolvidable para Marietta. Su tío Ignacio se proclamó jefe Supremo y la familia se trasladó a Carondelet. La brillante joven de 18 años se encontró en un escenario muy grato.

Más aún se fue convirtiendo en un personaje. Bella, agradable, tocaba el piano y cantaba, recibía a los visitantes y los deslumbraba. Cuando su tío realizaba viajes, ella asumía funciones de primera dama, apoyada por el ministro de Guerra, coronel Cornelio Vernaza, quien la puso en contacto con las armas y con la vida militar.

Pasaron los días y el coronel Vernaza encabezó un movimiento castrense contra el Gobierno. Marietta no dudó y usó a sus amigos del Ejército para dominar al examigo rebelde. Desde entonces le llamaron ‘la generalita’.

El jefe Supremo Ignacio de Veintemilla era farrista y mujeriego. La sobrina Marietta llegó a los 20 años y asumió cada vez más funciones. Primera Dama, organizadora de eventos artísticos, vigilante de la construcción del Teatro Nacional Sucre, cada vez más amiga de los militares, encargada del poder.

Se daba unos gratos paseos por La Alameda vistiendo trajes vistosos, importados de Europa y no atuendos oscuros, como las quiteñas. Cantaba y tocaba el piano en las fiestas de Carondelet, pero se daba tiempo para ensayar con su pistola.
Tuvo un amante -lo que disgustó al tío- y un matrimonio que no la hizo muy feliz.

El tío dictador fue perdiendo terreno y cuando el país se cansó de las farras del jefe y de su política de “pan y circo”, estalló una sublevación armada, con jefes como Eloy Alfaro y el general Francisco Javier Salazar.

El dictador defendió Guayaquil y Marietta defendió a Quito. Se portó como una generalita, valiente y estratégica pero los adversarios recibieron refuerzos y triunfaron.


Marietta fue apresada y al comenzar el año 1883 se encontró en un calabozo, luego de siete años de ser un gran personaje gracias a su hermosura, inteligencia y ... al respaldo de su maldito tío.