María Cárdenas R.

Flojera de palabras

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21 de agosto de 2014 23:43

Cuándo será el día en el que como en cualquier democracia en el mundo, podamos expresar, los que no estamos de acuerdo con lo que todos y todas, supuestamente, dicen, quieren, piensan y sienten. Veo, como en democracia, que los medios pueden criticar lo que investigan o piensan sin problema. Puede crear polémica al tiempo que una conciencia o nuevo conocimiento. Aquí, desde el humor hasta los reportajes y los comentarios pueden ser considerados linchamiento mediático, pueden producir desde insultos con flojera de palabras hasta inauditos juicios. Los periodistas y caricaturistas reconocidos a escala internacional, con experiencia, credibilidad y seriedad, son tratados como viles criminales.

Si lo dicen los del bando correcto, puede ser cualquier cosa. ¡Todo es permitido! Total, ellos solo tienen flojera de palabras cuando se trata de acabar con la reputación de los “corruptos”. El resto de tiempo, ¡qué se tomarán!, que hasta alaban por la apertura de obras que no las hicieron en realidad, y sólo con palabras de las más cultas y menos insultantes, no importa si la vía no es, exactamente una recepción estilo Oscar de Turismo para el aeropuerto así premiado. Hacia los propios no hay flojera de palabras. Y si la hay, qué vergüenza y pena por los que no pueden defenderse y se dejan tratar como cualquier cosa en las presentaciones públicas, televisadas obviamente y, por las que, además, pagan los contribuyentes, que no necesariamente son del mismo bando…

Y esto sin siquiera recordar lo abundantes, extensas y aburridas que son.

No podrán decir que no saben lo que significa una flojera de palabras… ¿Han sentido el estómago cuando no responde a las órdenes que quisiera darle el cerebro? Y que, generalmente, ¿pone a la persona en situaciones incómodas? Lo mismo sucede con algunas otras personas sino que todo sale por la boca, lo mismo, pero en forma de palabras politiqueras, poco inteligentes, incultas, irrespetuosas y hasta inventadas, pero sí convincentes, abusando de la falta de cultura e información de un porcentaje de ciudadanos.

Explicado el tema, creo que la última de extremo interés que escuché fue cuando dijo que las muertes producidas por los deslizamientos de tierra en las minas del sector más afectado fue culpa del Municipio. ¡Eso sí es el tiro por la culata! Será del Municipio anterior, pues este recién está meses y me pregunto, ¿por qué la administración anterior no cerró el funcionamiento de las minas antes? ¡Un insulto a la inteligencia humana!

En fin, la flojera de palabras, se presenta aquí o allá, siempre dirigida a los del bando que no todas las gestiones aprueban, pero como a veces es así, repentina, sin aviso previo, sale al revés de lo mínimamente pensado, un revoltijo de palabras que, más que ninguna otra cosa, causan daño y una innecesaria y desagradable división de un país.

Pero, como siempre, quienes aprovechan de toda experiencia, sacaremos una lección, no usar las palabras sin pensarlas dos veces y, por otro lado, dejar la agresividad de lado, porque, de nuevo, ¡esta sólo causa una flojera de palabras!