Andrés Vallejo

Mandamientos de Abad Faciolince

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Columnista invitado

Como uno de los actos de la Feria Internacional del Libro en Quito en noviembre, el periodista y escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, -autor de El olvido que seremos y de una célebre carta pidiendo el voto por el Si a la paz en Colombia, a pesar de que su padre fue asesinado por los paramilitares- mantuvo una charla, a la que se refirió, burlándose, como conferencia magistral, como estaba anunciada, en la que habló de su antiguo oficio de periodista de opinión, “una profesión probablemente moribunda, que no tiene el impacto que tenía antes”, oficio complicado en un mundo dominado por las redes sociales.

Resumo lo que en este marco aconsejó, sus mandamientos para llegar a los lectores “si queremos tener influencia en el mundo contemporáneo, revisando nuestro armamento retórico para llegar a los nuevos públicos”, más jóvenes, tecnificados, que viven con más prisa, que no profundizan, que opinan directamente y viralizan sus opiniones de acuerdo a sus grupos, intereses y contactos y temas.

Tener una columna influye y hay que usarla con prudencia y responsabilidad. No hay que abusar de ella. Hay que verificar los datos. No se deben hacer afirmaciones que sin sustento, porque cuando cometas un error te lo enrostrarán y puedes perder credibilidad.

No escribir solo sobre la actualidad, que siempre es tratada por muchos. Referirse a temas distintos, frescos, para que los lectores tengan expectativa por y sus novedades.

Para escribir hay que leer. La lectura ilustra. Mientras más se lee más fácil es escribir. Y escribir bien. Hay que estudiar el tema sobre el que se va a escribir para no hacerlo con ligereza, porque un artículo de opinión no es una novela, en la que se puede –y se debe- inventar e imaginar.

Hay que oír lo que dice la gente -“parar oreja”- dice Abad. Hay muchas historias y muchos temas que la gente común comenta y que muchas veces son más interesantes e importantes que los de grandes escritores y que llegan más a la gente común, entre la que están la mayoría de los lectores.

Cuando escribas no trates a los lectores como bobos ni como genios. No escribas en difícil. “Haz que el lector se concentre, pero que no se rompa los sesos”.

Para escribir periódicamente hay que dejar de lado la sensibilidad de los comentarios de lectores y colegas. Hay que acostumbrarse a recibirlos sin alterarse, analizarlos con cabeza y reflexión. Mantener la independencia de poderes de cualquier tipo para escribir sin miedo a decir lo que piensas es básico y ético.

Sabias lecciones de quien tienen décadas de escribir artículos de opinión. De quien lo escribe en treinta minutos si sabe sobre que escribir y puede pasar horas de angustia para encontrar el tema del artículo. De quien es un escritor reconocido, probablemente el más importante en la Colombia actual.