29 de June de 2010 00:00

Qué mal gusto

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Fernando Larenas

En la década de los ochenta, la industria publicitaria ecuatoriana era considerada una de las más desarrolladas y originales de América Latina. No solo desde el punto de vista de la creación, también de la tecnología y software generados con mucha inteligencia.

Surgieron decenas de empresas publicitarias, algunas muy reconocidas internacionalmente se instalaron en el país. Se constituyó entonces una verdadera industria de la publicidad, de la mercadotecnia y de varias ramas del arte de comunicar mediante la publicidad.

Esto no quiere decir que en la actualidad esos principios y prácticas de informar comercialmente hayan desaparecido; muy por el contrario, las agencias ahora desarrollan nuevas tecnologías mediante los recursos ilimitados de la informática.

Por eso preocupa ver en estos días una campaña que resultaría ofensivo calificarla como publicitaria, ya que se trata de una burda propaganda de ataque mediante recursos primitivos de imágenes y de mensajes reiterativos que atentan contra la inteligencia de las personas.

Una serpiente que se sale de la pantalla de la televisión para infundir terror parece un cuadro digno de un psicoanalista. Y todo esto en medio de la transmisión de una competencia deportiva. ¿En el horizonte político de corto plazo hay alguna campaña electoral que hay que ganar desesperadamente? No, nada de eso, por lo pronto no hay ninguna elección ni campaña en ciernes.

Se trata simplemente de una mini ‘campañita’ odiosa desde el poder, como para no perder la costumbre de tener a la política hasta en la sopa, en el café de la mañana o a cualquier hora que alguien desee encender la televisión para ver el fútbol.

Sí, un partido de fútbol, una competencia deportiva donde se supone que lo ideológico-político debería quedar ‘offside’, perdón, fuera de juego. ¿De qué se trata entonces? Simplemente de una ofensiva de muy mal gusto para responder a otra que simplemente demandaba respeto, tolerancia y sentido común.

Quieren hacernos creer que los medios de comunicación han sido corruptos y ladrones. Esos publicistas y los ‘creativos’ de marras no saben que la prensa ha registrado toda la historia. No lo recuerdan porque seguramente estaban estudiando en alguna universidad pelucona de Europa o de Estados Unidos.

Según un dato de prensa, que no ha sido desmentido, el despiadado ataque a los medios cuesta USD 17 000 diarios. No menos de un centenar de cuñas diarias registran los canales de televisión que transmiten en exclusiva los partidos del Mundial de Sudáfrica.

Pero qué mal gusto, qué retroceso tan grande en la forma de comunicar. Aunque el hecho de la reiteración del mensaje no es nuevo, lo han usado muchos regímenes por los siglos de los siglos.

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