Milagros Aguirre

Ni en Macondo

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Surrealismo puro. Llamen a esto Macondo o Absurdistán. O el país de Manuelito. Llámenlo de cualquier modo pero ¡Indígnense!, por favor.

Responda alguien por esta falta de respeto:
Una joven pareja pierde a su bebita de 20 días de nacida afectada por una neumonía en el hospital. Los padres, con su inmenso dolor a cuestas, no saben qué hacer. Esperan recibir el cuerpo de su niña y vivir su luto en paz, llorar su pérdida junto a los suyos e irse lo más pronto posible a su comunidad.

Pero no. Resulta que tienen que hacer algunos trámites. Absurdos. Fuera de cualquier mínimo procedimiento o norma. Pero sobre todo, fuera de todo sentido común, de la razón o del respeto al dolor ajeno. El primero, la autopsia, a lo que la pareja se niega rotundamente. Eso no es parte de su cultura. Y parece un absurdo cuando el diagnóstico está hecho. Pero luego más. Les piden que inscriban a la criatura en el Registro Civil porque aún no tiene nombre. Y les dice que tienen que ir allá a hacer el trámite. Pero no se queda ahí. En lugar de que en el hospital le hagan el certificado de defunción, que vaya al hospital el funcionario que corresponda para firmar, inscribir la defunción y hacer la entrega del cuerpo de la bebita a su madre para que la lleven a enterrar, ¡les hacen llevar el ataúd a la Fiscalía de Orellana para hacer el trámite! ¡Para que les den el papel! ¡Un acta de entrega del cuerpo de su hijita! ¿Se imaginan ustedes, el dolor de los jóvenes padres? ¿Alguien puede explicar esto?

La pareja y su familia durante todo el día, de un lado a otro, en tremendo calor, llevando a su bebé en un ataúd ¿a la Fiscalía?, ubicada, por cierto, al otro extremo de donde se halla el hospital donde murió. Y luego, ser sometidos al interrogatorio sobre los hechos como si se tratara de un delito. Un padre obligado a dar la versión de los hechos y “declarando” que llevó a su hijita al hospital porque estaba enferma y que no le dieron esperanza de vida. Una madre, destrozada por la pérdida, relatando su tragedia a una secretaria o secretario que toma nota de lo sucedido para que entregue un papel. Declaraciones hasta del médico que le atendió e incluso nombres de quienes acompañaron a la familia en su dolor.

¿Algún funcionario dará la cara por este trato?

¿Ningún funcionario in situ para hacer los trámites, explicar el procedimiento y orientar a los deudos en los pasos que deben dar?

¿Ese es el país multicultural en el que vivimos? ¿Esas son las normas interculturales? ¿Ese es el desarrollo? ¿O simplemente la evidencia de la ineficiencia de funcionarios que deben justificar sus horas de trabajo? ¿Se hacen este tipo de cosas con cualquier persona o solo con los más débiles por que no reclaman?

Surrealismo puro. Más que Macondo. Además de la tristeza, indignación profunda.