Sebastián Hurtado

Un lujo caro

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17 de December de 2013 00:03

Tarde o temprano los ecuatorianos vamos a descubrir que una economía en desarrollo no puede "darse el lujo" de mantener un Estado y soportar un sistema regulatorio al estilo de las economías desarrolladas, sin comprometer su crecimiento económico.

Se trata básicamente de un problema de productividad. Una economía que apenas produce alrededor de USD 5 000 per cápita al año, no está en capacidad de pagar -al mismo tiempo- sustanciales subsidios a productos y servicios, seguridad social universal, salud y educación gratuitas, bonos en efectivo, extensos programas sociales, un ejército de servidores públicos, grandes inversiones en infraestructura, etc.

Los sustanciales compromisos que durante décadas en el Ecuador ha venido acumulando el Estado, en buena medida se reflejan en un presupuesto que hoy consume alrededor de la mitad del Producto Interno Bruto (PIB) y que continúa creciendo. Las autoridades suelen justificar esta realidad comparándola equivocadamente con la de economías desarrolladas con producción per cápita por sobre los USD 30 000, a pesar de lo cual enfrentan serias dificultades para sostener a sus voluminosos gobiernos .

También argumentan que el Gobierno hace un mejor uso de los excedentes nacionales al destinarlos a los más necesitados. Sin embargo, aquello resulta poco creíble cuando rubros tan significativos del presupuesto, como, por ejemplo, la nómina estatal y los subsidios a los combustibles y a la Seguridad Social, terminan primordialmente en manos de las clases medias y altas .

Y si bien es cierto que los recursos petroleros le permiten al Ecuador "extender la sábana" más allá de lo que sería factible en el contexto de una economía sin petróleo, la acelerada expansión del Estado de Bienestar "criollo" registrada en estos últimos años supera cualquier nivel razonable .

Pero el problema no termina en los presupuestos desmesurados. A ello se suma que el Estado ha venido ampliando exponencialmente su acción reguladora en casi todos ámbitos de la economía ecuatoriana. Las cada vez más estrictas reglas laborales, tributarias, comerciales, ambientales, etc., ha incrementando sustancialmente el costo de desarrollar actividades productivas de manera formal.

El asfixiante ambiente regulatorio se ha vuelto especialmente oneroso para los pequeños negocios, que no cuentan con la sofisticación ni con los niveles de productividad que les permitan cumplir con exigencias que, en algunos casos, son incluso más estrictas que las vigentes en países desarrollados. Ni qué decir del caso de las industrias "estratégicas" y otras altamente controladas en las que los costos de cumplir con las leyes y regulaciones tornan inviables a muchas inversiones.

Un estado de las dimensiones del que se ha venido consolidado los últimos años se está convirtiendo en un "lastre" para el crecimiento económico y en un "lujo" que el Ecuador simplemente no está en capacidad de pagar.