Lolo Echeverría Echeverría

Réquiem por un sueño

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Así se llama el último capítulo de un libro sobre Alianza País que ha salido a la venta. Escrito por Pablo Dávalos, conocido ensayista y catedrático de la Universidad Católica, es el primer estudio completo del fenómeno político de Alianza País y su proceso. Se trata de una obra política y académica. Es política porque el autor no oculta su posición contraria a las ideas y realizaciones de este movimiento político, su líder y las acciones de su Gobierno. Es académico porque es producto de una investigación seria, es erudito y elegante.

La tesis fundamental asegura que la Revolución Ciudadana es la continuación del neoliberalismo y ha cumplido los postulados de la etapa posneoliberal. Sostiene Dávalos que detrás de Alianza País están los mimos cuadros técnicos y burocráticos que trabajaron con el Banco Mundial, el BID, la Cooperación Internacional al Desarrollo y una constelación de ONG. Su principal líder fue también técnico del BID. Creen con la fe del carbonero, dice, en las categorías teóricas del Banco Mundial como “lucha contra la pobreza”, “capital humano”, “participación ciudadana”, etc. Profesan que la comunicación es de una sola vía porque se sienten portadores de una verdad sustentada en sus propios indicadores y sus matrices técnicas.
Esta nueva etapa del neoliberalismo, que es la de la globalización financiera, exigía el retorno del Estado propuesto por el Banco Mundial y no por los “gobiernos progresistas”. Era necesario, dice Dávalos, otorgar al Estado suficiente fuerza política para legitimar la violencia de los modelos de dominación que lograron despojar a los pueblos sus territorios y recursos ocultándose en el discurso de la necesidad de financiar la lucha contra la pobreza a través del extractivismo. La violencia del mercado, sostiene, dio paso a la violencia del Estado.

Hay que leer el libro para ver en detalle cómo se convirtieron, todas las instituciones, en estatuas de sal ante la mirada del poder; la legislatura, la justicia, los organismos de control, la función electoral, las organizaciones sociales, así como los mecanismos utilizados para concentrar todo el poder en un movimiento político, sin historia, sin pasado, sin referentes.
Para darle la razón o para cuestionarle, vale la pena la lectura del libro “Alianza País o la reinvención del poder”, porque abre un debate necesario para entender la ubicación de este largo período de nuestra historia en el contexto mundial, su origen y los efectos permanentes que dejará cuando concluya. Según Dávalos, Alianza País solo se recordará como algo que pudo ser y no fue, como la mejor oportunidad de nuestra historia desperdiciada en una disputa banal por concentrar poder. La última observación respecto de esta obra es el tiempo de los verbos, están en pasado para señalar que la herencia entregada a la historia ya concluyó.