Oswaldo Jarrín R.

Líneas rojas

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La obstinación en pensar que el fin de la autoridad ejercida durante una década de fantasía petrolera y el derrumbe del liderazgo clientelar, ha resguardado el poder del ex gobernante ecuatoriano le mueve a remitir calificaciones malcriadas como de costumbre.

Mantener el Servicio de Protección Pública SPP, reclama mediante un trino belga, dice el ex presidente que no es una cuestión de confianza en las FF.AA. y en la Policía Nacional, conforme manifestó el presidente de la República, en la ceremonia de ascensos de la Policía; más bien indica que es una forma de aplicar la experiencia de los países desarrollados.

Un cuerpo civil, armado con facultades para realizar acciones coercitivas y disuasivas para proteger a personalidades del “estado”, o del grupo de gobierno, con subordinación al ministerio del interior y al margen de la Policía que constitucionalmente tiene responsabilidad en todo el territorio nacional, significa quitarle a la Policía Nacional la facultad de realizar la planificación de la seguridad ciudadana establecida en la constitución y la ley.

Aun mas, significa darle facultades para comandar en caso de necesidad a las FF.AA.; creando un cuerpo paramilitar, con absurdas facultades arbitrarias al ministerio del Interior para el empleo del grupo armado, independiente del sistema de seguridad nacional.

Es por esta razón que jamás exigieron al ministro de Defensa entregar informes técnicos de las FF.AA,. como establece la Ley Orgánica de la Defensa Nacional. Más primo la autoridad del “compañero” presidente para bordear la ley y basarse en la dictadura de la votación siguiendo el esquema del pretorianismo oligárquico.

Se aprovecharon de los resquicios existentes por no haber separación de poderes, e implementar un “poder dual” que no solamente elimina el monopolio de la violencia que es facultad histórica del Estado Nacional, sino que busca como en la Comuna de París de 1871, suprimir al ejercito permanente y sustituirlo por el pueblo armado, como es propio de los programas de los partidos revolucionarios, que desean llamarse socialistas a la manera del Socialismo del Siglo XXI. ¿No es el caso de los colectivos armados de Venezuela, de las milicias bolivarianas al margen del sistema de defensa nacional?

Esta maniobra política va mas allá de las resoluciones solidarias del ALBA en el Foro castrista de Sao Paulo, como el celebrado últimamente en Nicaragua, en el que apenas buscan respaldar a los acusados de corrupción de Brasil, Perú, Argentina, mientras Ecuador mantiene el compás de espera de las investigaciones internacionales.

Sin embargo la insolencia, excede el cercamiento establecido con la hoja de ruta para el gobierno actual, se remarca el establecimiento de líneas rojas para las decisiones presidenciales, bajo amenaza de salirse del partido hegemónico, manteniendo al país, en una parodia indignante.