Dennis Rodríguez

Los líderes con las manos manchadas de sangre

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Bill O'Reilly, presentador de noticias y entrevistador de la cadena conservadora estadounidense Fox, ha etiquetado de 'asesino' a Vladimir Putin.

El comentario, si se quiere desafortunado, se escuchó durante la entrevista que O'Really hizo al presidente Donald Trump. El diálogo fue lanzado al aire antes del ultrapromocionado Superbowl LI.

¿Por qué desafortunado? Por una serie de razones. Una de ellas, sorprendentemente, ha salido de boca del propio sucesor de Obama. En efecto, Trump –cuya relación con su homólogo de Rusia continúa siendo un acertijo y cubierta por un velo de misterio- ha terminado por colocar sobre el tapete del debate internacional un asunto nada retórico. Ha señalado, que en suelo estadounidense también se cobijan algunos 'asesinos'. Nosotros tenemos unos cuantos. "¿Qué crees, que nuestro país es tan inocente?" Esa fue la respuesta que el magnate lanzó.

Sin ninguna pizca de exageración las declaraciones del 45 Jefe de la Casa Blanca cobran mucho sentido. ¿Por qué? Porque en la primera potencia mundial, aún viven sin ningún apremio judicial en el horizonte. Los responsables de la cruenta intervención militar en Iraq, con el expresidente George W. Bush a la cabeza. Todos ellos lanzaron la campaña con el pretexto de que en el país del tirano Saddam Hussein tenía a su disposición arsenales de exterminio masivo. Una tesis que se hizo añicos cuando no se hallaron esas armas en suelo iraquí.

A las decenas de miles de víctimas que se cobró la invasión estadounidense y de sus aliados al Estado de Oriente Medio, se deben agregar los centenares de miles que ha causado la inestabilidad que activó la guerra del Golfo en la volátil región. Después de Iraq, la violencia ha castigado duramente con muertes y destrucción a Libia, Yemen, la atribulada Siria, etc.

Quizá sin querer, O’Neill y Trump han posicionado en el tablero mundial un tema nada grato: el de los líderes que tienen las manos manchadas de sangre y que no han respondido ante ninguna corte por aupar atrocidades.