Óscar Vela Descalzo

Un líder desquiciado

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19 de January de 2014 00:02

En 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial con la rendición de Japón, la península coreana se dividió en dos partes, una al sur ocupada por Estados Unidos y la otra al norte por la Unión Soviética. En 1948, bajo el auspicio norteamericano, se creó la República de Corea o Corea del Sur. El mismo año los soviéticos respaldaron la creación de la República Popular Democrática de Corea, más conocida como Corea del Norte, designando como su primer gobernante al líder guerrillero y revolucionario Kim II-Sung, bajo la forma de una autocracia.

Kim II-Sung dirigió a Corea del Norte desde 1948 hasta su muerte en 1994. Su hijo, Kim Jong-il, heredó el cargo de Secretario General del Partido de Trabajadores Coreanos, y más tarde tras una reforma constitucional, fue nombrado Presidente de la Comisión Nacional de Defensa, el nombramiento más alto del Gobierno norcoreano. Conocido como 'Querido Líder' o 'Líder Supremo', dirigió a la nación bajo un férreo cerco informativo, en base al temor y al culto a su personalidad que ha sido elevada a la categoría de deidad para el pueblo.

En diciembre de 2011, Kim Jong-il murió a los 69 años de edad. El heredero del trono norcoreano fue su segundo hijo, el enigmático joven Kim Jong-un. Llamado por su pueblo 'Brillante Camarada', Kim Jong-un lleva el mando de Corea bajo un velo de misterio que incluso ha llegado al ocultamiento del año de su nacimiento, aunque su cumpleaños se celebre el 8 de enero, día en que se hace entrega de raciones de comida adicionales a los ciudadanos norcoreanos. Se dice que Kim Jong-un estudió en un prestigioso colegio privado de Suiza bajo un nombre falso, pero este dato no ha sido debidamente comprobado. Lo que el nuevo líder sí ha dejado claro desde el inicio de su gobierno es que el suyo será el reino del terror. Primero ordenó ejecutar a la que había sido su novia, la cantante Hyon Song wol bajo acusaciones de haber intervenido en un video pornográfico. Hace pocas semanas ordenó la ejecución de su tío y mentor Jang Song-thaek, acusándolo de "traidor a la patria", "escoria, degenerado, mujeriego y depravado". Según fuentes de prensa, también otros altos funcionarios del Gobierno norcoreano, afectos a Jang Song-thaek, habrían sido ejecutados en días anteriores.

La "limpieza política" de este líder desquiciado, uno más en la larga lista de criminales que la humanidad ha tenido que soportar, al parecer no tiene barreras. Su carta en juego para afianzarse en el poder es el miedo, y su baza más fuerte es el control de la información y la impenetrabilidad política y de prensa en los asuntos de Pyongyang. El riesgo, por supuesto, la inestablidad de una nación hundida en los brumosos terrenos del totalitarismo delirante de Stalin, que aún subsiste en nuestro tiempo.