Pablo Ortiz García

El librito

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Le creen ingenuo al pueblo ecuatoriano, al que han mantenido dopado con campañas de publicidad de obras ejecutadas en los más de siete años de bonanza petrolera. Pero eso sí, si hay algo malo, es culpa de anteriores gobernantes. ¡Los actuales son infalibles e incorruptibles!

El tema de los aportes que el Estado debe entregar al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), para atender a las personas viejas, ahora se lo elimina implantando la inequidad social al no reconocer una deuda ni honrarla a futuro.

Un librito, al que el movimiento político que hoy dirige los destinos del Ecuador calificó de Constitución, no sirve. En ese librito se dispuso que “todas las personas son iguales y gozarán de los mismos derechos, deberes y oportunidades” (artículo 11.2).

También se agregó una linda frasecita por la cual el Estado reconoce el derecho a la igualdad formal (66.4).

En ese librito se ordenó, además, que el seguro universal obligatorio cubrirá, entre otras contingencias, a la vejez.
Para mantener estas justas prestaciones del IESS, los empleados, los empleadores y el Estado deben contribuir económicamente (371). Pero ¡eso qué importa! Ahora decidieron que las pensiones jubilares son elevadas, y por ello hay que limitarlas… dejando de aportar el Estado.

Se ataca el IESS que es ineficiente, con lo que concuerdo, pero mucha de esa ineficiencia se genera porque sobre todo este Gobierno lo ha utilizado como caja chica para cubrir el desenfrenado gasto.

Se le quitará el aporte del Estado para los jubilados. Pero solo hablan de los “jubilados civiles”. ¿Qué sucederá con los jubilados de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional? Si en el librito se contempló el principio de igualdad, lamentablemente en algún momento podrían suprimir el aporte estatal para los uniformados que se jubilan. “Las prestaciones que concede el Isspol se financiarán con el aporte equitativo del Estado, el patrono y el asegurado” (Ley de Seguridad de la Policía Nacional, artículo 86).

La Ley de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas dispone que el patrimonio del Issfa está constituido por “las asignaciones de Ley que anualmente constan en el Presupuesto General del Estado” (4.d).

Si para la jubilación de los uniformados debe contribuir el Estado, y el Estado sigue gastando en sabatinas, campañas de desprestigio, viajes de los burócratas, etc., posiblemente se eliminará el aporte.

Los uniformados, como cualquier viejo, tienen derecho a pensionas jubilares dignas, pero parecería que ello acabará en unos años más. Se olvida el gobernante que debe preocuparse del futuro de la población, y en especial de los viejos.

Se dejará de atender a un alto porcentaje de la población que sobrepasan los 65 años de edad, pero eso no importa porque su voto es optativo.

portiz@elcomercio.org