Enrique Echeverría

Libertad de expresión

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Las entidades del periodismo celebraron el Día de la Libertad de Expresión, libertad que, según apreciación interna e internacional, no es objeto de debido respeto, a tono con las reglas constantes en la Declaración Universal de Derechos del Hombre y en la serie de Convenciones Internacionales en plena vigencia para nuestro país, inclusive nuestra propia Constitución de la República.

La Unión Nacional de Periodistas (UNP), hoy conducida por el Lcdo. Vicente Ordónez, tuvo presencia destacada, honrando los principios que guían a esta entidad fundada el 20 de enero de 1940.

Al cabo de 75 años, vale la pena recordar nombres del primer Directorio: Carlos Mantilla Ortega, presidente; Jorge Pérez Concha, vicepresidente; Atanasio Viteri y Gustavo Vallejo Larrea, secretarios; Manuel Ocaña Dorado, tesorero; Víctor Gabriel Garcés, síndico; José Alfredo Llerena, bibliotecario; y los vocales Jaime Barrera, María Luisa Calle, Félix Miguel Albornoz, Federico Gonzalo Suárez, Humberto Silva Miño, Eduardo Chalen Castillo y Gerardo Enríquez.

Circula entre la gente de todo poder político la tentación de estimar que la noticia, el comentario, la caricatura, no deben criticar los actos de las autoridades de turno y muchos de ellos conciben que la información debería ser por lo menos grata a los gobernantes. De lo contrario, surgen normas jurídicas para sancionar a los medios y periodistas, como por ejemplo la actual Ley Orgánica de Comunicación.

No hay duda alguna sobre la inteligencia y los conocimientos jurídicos de los dirigentes de la Superintendencia de la Información y Comunicación, pero dudamos que sean depositarios de la verdad para exigirla a los demás. Además, cabe tener en cuenta el ánimo con que se mire la verdad o la falsedad de informaciones; sobre la buena o mala fe de los comentarios y críticas y no olvidar la obligación impuesta desde el año 1948, luego de la destrucción de países y millones de seres humanos en la Segunda Guerra Mundial. La Asamblea General emitió la Declaración Universal de Derechos del Hombre; y en lo que atañe a la libertad de expresión, en el art. 19 dispuso: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlos, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Los excesos deben ser sancionados, pero por juez independiente; no por funcionario administrativo. Los gobiernos pasan y entran en la historia. La libertad de expresión subsiste y es permanente.
Conviene meditar que, en el cercano porvenir, los historiadores escribirán sobre los sucesos de una época. No sería nada agradable para los descendientes encontrar nombres conocidos como enemigos de la libertad de expresión.