Opinión
Carlos León Andrade

Ley de Mala Práctica Médica

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17 de August de 2013 00:01

Los casos de mala práctica médica tratados desde el Código Civil pretenden una reparación de los individuos afectados por actos de negligencia médica. Todos los médicos estamos de acuerdo en que éstos pueden existir y así mismo todos aceptamos que debe existir una ley que proteja a las personas de profesionales negligentes en su ejercicio profesional.

Pero una ley penal en la cual se entiende que se han cometido ofensas en contra de la sociedad y que implica la encarcelación del sospechoso y la privación de sus privilegios de ciudadano no busca la reparación del daño cometido sino el castigo. Es probable que existan médicos que cometan crímenes, pero estoy seguro que no lo hacen en el ejercicio de su profesión.

Hay médicos que pueden ser negligentes en su ejercicio profesional y ellos deben reparar el daño que provocan. Si el nuevo Código Orgánico Integral Penal es aprobado incluyendo a la mala práctica médica como delito implicaría la posibilidad de encarcelamiento y privación del derecho al trabajo del médico mientras el caso se ventila.

Aunque no se logre probar que existió mala práctica, ese galeno ya fue impedido de ejercer su profesión e incluso privado de su libertad mientras el caso se investiga.

La criminalización de la práctica médica es una verdadera aberración que puede resultar tremendamente peligrosa para la salud de la gente. Quiero poner un ejemplo con el cual se ilustra mi afirmación. El personal que trabaja en un servicio de emergencias médicas en clínicas y hospitales está sujeto a una enorme presión por salvar la vida de las personas que allí concurren, en condiciones muy graves ocasionalmente.

Si la ley de mala práctica finalmente se aprueba, serán muy pocos los especialistas que acepten realizar interconsultas de emergencia e intervenir en casos en los cuales existe la posibilidad de complicaciones que incluyan la muerte del paciente, ya que esto conllevaría a la posibilidad de que se siga un juicio de mala práctica contra el médico que atendió y trató sin éxito de salvar la vida de un paciente.

Una última reflexión. Nos hemos ido convirtiendo en una sociedad cada vez más beligerante y de una manera u otra con una expectativa de vida en la cual no se acepta la existencia de la muerte y que ésta pueda ocurrir incluso para los seres que más amamos. Cuando ocurre una muerte no siempre va a haber culpables.

El temor a la muerte es universal y detrás de él se esconde todo tipo de miedo: al dolor, al sufrimiento, a la nada... Los médicos recibimos una formación para luchar con la enfermedad. El ejercicio de esta profesión está lleno de grandes satisfacciones pero, en ocasiones, enfrentamos dolorosos fracasos en los cuales debemos aceptar que no siempre se puede evitar la muerte. Lo que sí no se puede aceptar es creer que el médico busque deliberadamente el daño o la muerte de un paciente.