León Roldós

Condenados sin culpa

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La nota promediada de grado para culminar el bachillerato, por la normativa vigente en el Ecuador, debe ser por lo menos 7 sobre 10, resultante de: 1) el promedio obtenido en los subniveles de Básica Elemental, Media y Superior, con un peso del 40% en la nota final;2) el promedio de los tres años de bachillerato, con un peso del 40%; 3) la nota promedio de los exámenes de grado, con un peso del 10%; y, 4) la nota obtenida en la monografía o en el proyecto de grado, según sea el caso, que equivale al 10%. Esto es, la fase del grado, incluyendo la monografía o el proyecto que se presente, sólo representa el 20% de la nota final, con lo que se ha reducido significativamente la posibilidad de que un estudiante se beneficie del mayor esfuerzo –aun con sacrificios- que realice para una mejor nota al culminar los estudios.

Muy severo es el peso de calificaciones de años anteriores.

Parte del proceso final es la evaluación en la prueba estandarizada que se denomina Ser Bachiller – establecida por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineval)- que unifica la evaluación del que va a ser bachiller con lo que fue la prueba ENES que se estableció para asignar las carreras universitarias en las universidades del Estado a los bachilleres, no por lo que quisieran estudiar los jóvenes sino por la decisión de la autoridad, invocando los resultados de la prueba realizada. Si el joven quiere la carrera a la que él cree que tiene vocación, debe obtener los recursos económicos para ir a una Universidad privada.

Muy preocupante es que con la prueba Ser Bachiller, según informa EL COMERCIO en la edición del sábado 5 de noviembre último, la educación fiscal queda muy mal.

El mejor plantel fiscal sería el Manuela Cañizares, fundado el año 1901, que por el sistema de evaluación al 2016 estaría en el puesto 120. En El Telégrafo, denunciando una protesta en el Colegio Montúfar de Quito –fundado el año 1941- señalan que su puesto es el 723 –edición de febrero 23, 2016-.

¿Quienes los castigados sin culpa?: los que son injustamente evaluados de los planteles fiscales; y, por tanto, sin chance a las carreras universitarias que quieran seguir.

¿Grave deficiencia de la calidad? o ¿de la prueba Ser Bachiller?

Dinero se ha gastado mucho entre el 2007 y el 2016, privilegiando construir y construir, sobre lo que hay tachas de sobreprecios y elefantes blancos.

Los resultados en la evaluación llaman a rebelarse. Los títulos de post grado para la docencia, a veces son sólo cartones, que de nada sirven si falta compromiso; y, éste, además, vinculado con la libertad para pensar, hablar, coincidir o discrepar. Falaces los que creen que disciplina equivale a silencio de los estudiantes y los maestros.