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Después de diez años de gobierno la herencia es un país en profunda crisis económica y una nación dividida en dos.

El sucesor debería recibirla con beneficio de inventario, para no asumir toda la responsabilidad por lo que se viene.

El correísmo que recibió ingresos que no ha percibido gobierno alguno en la historia de la República, encontró modos para gastar más de lo percibido y se obligó a endeudarse en valores multimillonarios. Deja un déficit fiscal sin precedentes, caída del Producto Interno Bruto y recesión. El resultado de su paso por el gobierno es negativo, a pesar de las carreteras, hospitales y escuelas.

Quiere decir que el señor Lenín Moreno recibe una papa caliente, a la que debe enfrentar siguiendo una de estas dos opciones: el continuismo en el modelo económico, cuyas consecuencias son previsibles, añadiéndose que encontrará obstáculos adicionales, como la dificultad para encontrar nuevos créditos chinos, el servicio de la deuda, recursos petroleros comprometidos y un Banco Central simbólico.

La otra alternativa es volver al pragmatismo – gastar menos de lo que percibe – a una cierta ortodoxia económica y renegociar los préstamos usurarios contraídos con la China, para lo cual tendrá que recurrir a los organismos multilaterales de créditos, que no sueltan un centavo si el deudor no cumple con ciertas condiciones. De seguirse este camino la oposición vendrá de la línea dura de sus amigos de Alianza País, sin descartarse que su vocero sea el propio economista Rafael Correa.

A lo dicho, debe añadirse que el futuro Presidente asume el cargo deslegitimado por las maniobras de un señor Pozo en el manejo del proceso electoral.

Del otro costado, el señor Guillermo Lasso debe tener un ángel de la guarda con alas muy grandes que le libró de que le declaren ganador de las elecciones. Le quiso proteger para que la bomba estalle en las manos de quienes la pusieron.

Si el electo las tiene difícil, contando con todas las instituciones del Estado, su contendor habría llegado al poder con ellas atadas y bien atadas.

Debería tener claro que aun cuando recuenten los votos cien veces el resultado será el mismo. Mejor sería que tome unas vacaciones y regrese a cumplir el papel que le propone el destino: valerse de la base electoral y conformar un partido estructurado, con programa y una ideología socio-liberal. Ahí está el ejemplo del Dr. Rodrigo Borja que dedicó años a formar un partido, a cuyo lomo y después de tres intentos, llegó a la presidencia de la República.

El país requiere de partidos, sin los cuales no hay democracia, con lo que contribuiría a restablecer el régimen democrático desde la ciudadanía.