Sebastián Mantilla

Legalizar la droga

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9 de May de 2012 00:01

Según el ‘Informe Mundial sobre las Drogas 2011’, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), menciona que durante el último año, en todo el mundo 210 millones de personas consumieron algún tipo de sustancia ilícita, el 4,8% de la población mundial, en un rango de edad de 15 a 64 años, consumió algún tipo de droga.

Pese a que ha existido en los últimos años un aumento en el consumo de drogas sintéticas, el cannabis sigue siendo la más demandada. Entre el 2,8% y el 4,5% de la población mundial consume este tipo de droga.

En lo que respecta a la cocaína, EE.UU. sigue siendo el mercado más grande. En el 2009 se consumieron cerca de 157 toneladas, el 36% del mercado mundial. Le sigue en volumen Europa occidental y central. Para el mismo año demandaron 123 toneladas de cocaína. Si un gramo de cocaína puede llegar a venderse en las calles de Nueva York a USD 40, las 157 toneladas que se venden cada año en EE.UU. representan un ingreso astronómico para los carteles y redes criminales. La droga en origen es un bien barato. Su precio se determina más bien por el costo de distribución y por el hecho mismo de tranzar con un producto que es en si ilegal. Dependiendo de la droga, el 90% o más del precio final corresponden a la prima generada por la prohibición.

Frente al fracaso que hasta el momento ha tenido la lucha contra las drogas emprendida por varios países, entre ellos EE.UU., una de las alternativas que ahora se baraja es la legalización de la droga. Ese ha sido uno de los temas que con mucho énfasis se ha tratado en la reciente Cumbre de las Américas, en Cartagena, con la presencia de varios presidentes de la región.

Sin embargo, el hecho de que se legalice no significa que el consumo de drogas vaya a bajar porque el nivel de rentabilidad disminuya y no sea un negocio tan lucrativo para los carteles. La curva de la demanda es inelástica. Si usted es adicto, le cueste un poco más o un menos, seguramente seguirá consumiendo. El problema no solo es económico sino jurídico y fundamentalmente de salud pública.

El legalismo o prohibicionismo ha fracasado. Cada vez hay más drogas y más consumidores, de igual modo el número de personas que han sido encarceladas por posesión o consumo. En EE.UU. no solo que la población carcelaria ha aumentado relacionada a delitos que tienen que ver con drogas sino que el costo en cárceles ya ha sobrepasado al dedicado a la enseñanza superior.

No obstante, hay un tema que me preocupa: la salud pública. ¿Qué pasa con las personas que han entrado en la dinámica del consumo, no pueden salir y se acaban para siempre?