Aura Lucía Mera

La paz y la política

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La polarización que está alcanzando Ecuador me asusta. Me recuerda el origen, hace más de medio siglo, de la violencia partidista en Colombia que fue creciendo como una bola de nieve imparable y que se extendió luego arrasando con todo, más allá de cualquier predicción posible.

Conservadores, liberales, hegemonías excluyentes, nacimiento de la izquierda fundamentalista, grupos alzados en armas, paramilitarismo, falsos, positivos y millones de muertos que, a la postre su único resultado ha sido un baño de sangre interminable que empapó todo el territorio patrio. Sangre campesina.
Sangre del, pueblo raso...ya fueran soldados. Guerrilleros o paramilitares...

Ni siquiera en este momento, con un Acuerdo de Paz firmado, la desmovilización de las FARC, la dejación de armas los diálogos con el ELN, ha sido posible ver con claridad un futuro de convivencia mutua y reconciliación. La paz ha desatado la ira interna... ¿La causa? La misma. La polarización.

El ser incapaz de pensar un poco más allá del interés partidista y la ambición de poder. En Colombia hemos alcanzado unos niveles demenciales. Ni García Márquez pudo sospechar que existirían.

Estamos enfrentados como nunca. Los que no somos partidarios de Álvaro Uribe y rechazamos sus políticas y sus mentiras, somos considerados castro-chavistas de la peor calaña y viceversa...Entre familiares ya existen disputas irreconciliables, señalamientos, mentiras virtuales que crecen como una metástasis letal....No exagero al creer que estamos en un punto de exacerbación tal que lo que menos interesa es el hecho que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) hayan cumplido su decisión de desmovilizarse ,dejar las armas y entrar a la contienda política a partir del dialogo y no las balas.

Estamos dejando pasar este hecho histórico por seguir enzarzados en intrigas politiqueras. Al presidente Santos no se le reconoce nada. Sus contrarios lo culpan incluso de la tragedia de Mocoa.

Saco este tema a colación porque me preocupa la polarización de mi vecino país ,que amo tanto...Se sabe cuándo y cómo se desata el odio pero no cuándo ni cómo termina ni a que extremos puede llevar .

Ojalá todos los ecuatorianos puedan seguir unidos a pesar de las diferencias ideológicas que en estos momentos los separan. La paz y la convivencia a la que todo ser humano tiene derecho, está por encima de los partidos políticos. No sigan por favor el ejemplo de Colombia... en que la gran pregunta es si vamos a preferir seguirnos matando inútilmente, o unirnos para construir un nuevo país...

Personalmente, al mirar a los ojos y estrechar la mano de algunos dirigentes de las FARC en una importante diálogo en Cali sobre el proceso de paz, me sentí en paz conmigo misma, afirmando mi convicción de que el odio no conduce a ninguna parte y que nada justifica que se derrame más sangre.