César Augusto Sosa

La deuda, después del feriado bancario

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 82
Triste 0
Indiferente 4
Sorprendido 1
Contento 11

En 1997, antes de que estallara una de las mayores crisis económicas del Ecuador, la deuda pública estaba en USD 15 000 millones y representaba algo menos del 50% del PIB.

Durante el feriado bancario de 1999, que acabó con la mitad del sistema financiero nacional, ese indicador se disparó hasta el 85%, no tanto porque el gobierno haya entrado en una etapa de endeudamiento agresivo, sino porque la economía se desplomó, lo cual hizo que el peso de la deuda aumentara en relación a una economía más pequeña.Una vez dolarizada la economía, la deuda pública se mantuvo relativamente estable y la economía empezó a crecer, lo cual redujo su peso en relación al PIB. En el 2009, una polémica maniobra le permitió al actual Régimen recomprar con descuento parte de la deuda externa, lo que llevó la deuda pública a su nivel más bajo en dos décadas. En junio del 2009 la deuda estaba en USD 10 000 millones, un 16% del PIB.

A fines de ese año, el mercado petrolero lanzó una primera alerta que el Régimen no escuchó. Luego de un período de caída de precios, que duró apenas un semestre, la cotización del barril volvió a recuperarse, pero nunca más alcanzó los niveles históricos, sobre los USD 100. Ahora se ha estabilizado alrededor de USD 45 por barril.

El manejo de la bonanza petrolera ha sido ineficiente. Eso se evidenció desde el 2010, cuando el modelo económico no lograba empujar la economía y el Gobierno acudió a un endeudamiento agresivo. Desde esa fecha hasta enero pasado, la deuda pública se ha multiplicado por cuatro, llegando a USD 39 400 millones. Y si se considera las obligaciones que el Gobierno no considera deuda, ya suma USD 45 000 millones. Es decir, en un período de bonanza petrolera y de recaudación de impuestos, el Gobierno aumentó la deuda en USD 35 000 millones, en condiciones que complican el manejo de las finanzas públicas.

Ahora que la economía pasa por la mayor crisis en dolarización, el endeudamiento público luce inevitable para el siguiente gobierno.