Enrique Echeverría

Justicia que tarda…

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27 de January de 2014 00:01


El 4 de marzo próximo el Código Orgánico de la Función Judicial cumplirá 5 años de existencia. Contiene una lista de "Principios y Disposiciones Fundamentales" y otras reglas, con el fin de garantizar el acceso a la justicia, el debido proceso, la "independencia judicial" y los demás principios establecidos en la Constitución y este Código.

En cuanto a la independencia en sí incluye esta regla: "Las juezas y jueces solo están sometidos en el ejercicio de la potestad jurisdiccional a la Constitución, a los instrumentos internacionales de derechos humanos y a la ley. Al ejercerla son independientes incluso frente a los demás órganos de la Función Judicial.- Ninguna Función, órgano o autoridad del Estado podrá interferir en el ejercicio de los deberes y atribuciones de la Función Judicial" (¿Es así?) No es ánimo de esta nota discutir estos principios a la luz de la realidad, pero la remoción de dos Magistrados de la Corte Nacional, antes Corte Suprema, por la emisión de una sentencia que no beneficia al Estado, parece no encuadrar en este "principio".

Debería haber atención mayor para la justicia civil. El centro de atención es la justicia penal sobre todo en los casos en que intervienen políticos activos y autoridades gubernamentales. A la justicia civil, en efecto, se le encarga conocer y resolver múltiples y diversos asuntos. Para tener una idea, aunque sea global de los muy numerosos casos a ella encargados, basta mencionar que el Código Civil, contiene nada menos que 2.424 artículos, reunidos en 294 páginas en letra pequeña; si es que -además de todos estos encargos- no les llega por sorteo asuntos constitucionales.

En lo físico, en el edificio donde estuvo el Palacio Judicial, hoy desaparecido para prestar mayores "comodidades" a los Asambleístas, crearon para los jueces, oficinas de no más de 2X3 metros de superficie, una junto a otra, que se las conocía como "jaulas". Para los auxiliares, una sala común con escritorios continuos. El mismo escenario se encuentra ahora, por lo menos en Quito, en los juzgados civiles ubicados en las calles Telégrafo y Ramírez Dávalos.

Hay demasiados casos para tan pocos empleados que los atienden. Esta deficiencia, en lo básico no ha cambiado de la época anterior. El ciudadano tendrá que continuar esperando y esperando para que se cumpla el sueño de una justicia ágil y efectiva.

Reconocemos el notable esfuerzo del Consejo de la Judicatura, pero si a los nuevos empleados judiciales no les facilitan su trabajo; si las causas civiles que ingresan superan cualquier esfuerzo humano para atenderlas en totalidad; si se cree que sanciones por falta de "despacho oportuno" es la solución, continuarán los problemas de antaño, cuyos perjudicados son los litigantes y la justicia en sí. Más tribunales, más juzgados es necesidad urgente.