30 de August de 2010 00:00

Justicia politizada

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Benjamín Rosales Valenzuela

Confieso que se me hace difícil escribir sobre este tema, por haber conocido a los que politizaron la justicia y a los afectados por aquello. Nadie puede negar que uno de los grandes problemas nacionales es la baja calidad de la justicia, y que la influencia política en decisiones judiciales ha sido evidente y una de las causas principales para el desprestigio del sistema democrático. La revolución ciudadana del presidente Correa se robusteció precisamente por el frontal ataque que hiciera a la “partidocracia”, sistema de partidos con omnímodo líder, inmiscuido en todo para acrecentar su poder; esto paradójicamente, se parece mucho a la forma en que funciona el movimiento del gobierno, Alianza País.

Varios ex mandatarios y funcionarios de los últimos seis gobiernos fueron, en su momento, encausados por peculado u otras causas por jueces supuestamente influenciados por poderosos políticos, en muchos casos injustamente. La práctica judicial de iniciar los procesos con una orden de prisión preventiva, impulsó a muchos acusados, a asilarse o desterrarse en otros países, sin ejercer el derecho a defenderse y deteniendo los procesos judiciales. Muchos temían que encarcelados podrían sufrir atentados, o ser vejados, por lo que prefirieron salir del país, o quedarse en el exterior si ya estaban afuera.

El presidente Correa ha pedido públicamente a la Asamblea amnistía para Alberto Dahik, uno de los afectados; y muchos se preguntan porque no a todos, otros creen que él y los demás acusados, se aprovecharon del estado para provecho personal y que deben ser sancionados.

Para bien de la justicia y para esclarecer la historia, yo creo que en vez de la amnistía, lo que se debe hacer es suspender la prisión preventiva, garantizar la libertad de los acusados mientras no sean declarados culpables, y que con ellos en el país, se inicien procesos transparentes; si demuestren su inocencia, no solo podrán mantener su libertad sino que recuperaran su prestigio, y si fueran declarados culpables que paguen la pena . El estar alejado del país y la familia, es en sí, un castigo, que para muchos puede ser insoportable. Jorge Gallardo ha regresado a enfrentar acusaciones que él considera injustificadas, dice no haberse beneficiado en la renegociación de la deuda. Una cosa es que unos consideren que hizo una mala negociación, otra muy diferente que lo hiciera con provecho personal. Lo lógico es que se defienda en libertad, pues si no es así, y demuestra su inocencia, habría pagado una pena por un crimen que no cometió.

Lo fundamental es fortalecer al sistema judicial, que actúe con diligencia, libre de influencia política y enfrente la impunidad para que los ecuatorianos recuperemos fe y confianza en la justicia.

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