Enrique Ayala Mora

Julio Andrade

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24 de February de 2012 00:01

Entre los más destacados hombres de la Revolución Liberal estuvo el general Julio Andrade. Nacido en una familia de orientación liberal, desde sus primeros años se vinculó a la lucha contra el predominio conservador. En 1895, cuando la “venta de la bandera”, Andrade fue uno de los líderes que más tempranamente se lanzó a la insurrección. Luego del triunfo, fue electo diputado a la Constituyente y allí tuvo una actuación importante. Desde los primeros momentos tuvo discrepancias con el régimen alfarista.

En las elecciones de 1901, Andrade apoyó la candidatura del general Manuel Antonio Franco para la Presidencia de la República, contra Leonidas Plaza y Lizardo García. Sin embargo, una vez que don Leonidas llegó al poder y planteó una política de apertura, aceptó la Comandancia Militar de Cuenca y luego el Ministerio de Instrucción Pública, que desempeñó por varios años. Desde entonces desarrolló una fuerte relación política e incluso personal con Plaza.

Andrade se mantuvo junto al Régimen hasta el fin y no participó en “la fronda”, cuando varios sectores liberales trataron de impedir sin éxito, que Plaza impusiera en 1905 a Lizardo García como sucesor. Para entonces era ya claramente un “moderado”, aunque su nombre constaba entre la “Sociedad de Libre Pensadores”. No participó Andrade en el golpe de Estado contra el presidente García, que dirigió don Eloy para restablecer el radicalismo liberal. Pero le aceptó al presidente Alfaro la representación diplomática en Bogotá, que ejerció durante varios años. Las relaciones con el viejo caudillo, empero, eran distantes y en un momento hasta se volvieron tensas, cuando Alfaro creyó que Abelardo Moncayo, cuñado de Andrade, siendo Encargado del Poder promovía una dictadura de Andrade, contra el alfarismo. Cuando volvió a Quito luego de su misión en Colombia, era ya una de las figuras del liberalismo antialfarista.

Luego de la posesión y temprana muerte del sucesor de Alfaro, Emilio Estrada, en diciembre, se produjeron pronunciamientos en Esmeraldas y en Guayaquil, dirigidos por Flavio Alfaro y Pedro Montero. Este último llamó a don Eloy, que aceptó regresar al país como “mediador pacificador”. El Encargado del Poder Carlos Freire Zaldumbide llamó al general Plaza para dirigir las acciones militares contra el levantamiento. Pidió al general Andrade que actuara como jefe de estado mayor del ejército gubernamental. Andrade se enfrentaba al alfarismo, pero mantenía ya una rivalidad personal con Leonidas Plaza. Ambos aspiraban a la jefatura de Estado.

En cuestión de días, Julio Andrade venció a los insurrectos. No participó en el asesinato de Alfaro y sus compañeros, ni pudo hacer mucho por impedirlo; tampoco protestó por el hecho. Siguió del lado del Gobierno hasta que el 5 de marzo de 1912 encontró la muerte.