Enrique Ossorio

Jugar a favor

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Columnista invitado

Arranco estas líneas saludando que el deporte sea nuevamente noticia en Ecuador, aún a riesgo de que muchos puedan calificarme de insensible o de alejado de la realidad por estos días donde se multiplican las novedades en relación a los momentos vividos por la población afectada por el terremoto del pasado 16 de abril.

“El ecuavoley es el mejor remedio para el estrés generado por el terremoto”, tituló el pasado domingo este Diario, haciendo referencia a cómo el deporte barrial se ha transformado en una herramienta inmejorable para que los pobladores de las zonas afectadas por el desastre natural puedan sobrellevar mejor las consecuencias de la tragedia.

Sin dudas, y hay sobradas experiencias en el mundo que lo demuestran día a día, el deporte une y transmite los mejores valores que puede tener un ser humano, y más aún en tiempos críticos como los que ha venido atravesando Ecuador por estos días.

A más de 15 días de aquella fatídica jornada, también el deporte fue noticia cuando Independiente del Valle sorprendió al mundo del fútbol eliminando al River Plate argentino, uno de los más poderosos clubes de la región y último campeón de la Copa Libertadores de América.

Un triunfo histórico y trascendente por donde se lo mire, más aun teniendo en cuenta que el cuadro ecuatoriano es el de menor poderío económico de los 8 equipos que avanzaron a los cuartos de final del certamen continental.

Claramente, los jugadores han dado una nueva muestra de que se pueden lograr los objetivos cuando el esfuerzo, el compromiso y el trabajo en equipo se superponen a las adversidades, en este caso, deportivas.

De la misma manera, lo hacen aquellos ciudadanos que despojados de todo y con el alma en pena cultivan su templo pegándole al balón para que pase la red y anotar un punto. Todo un símbolo de un pueblo dispuesto a superar la adversidad, que aquí trasciende la nimiedad de un campeonato o la clasificación a una copa.
Sin dudas, ambas noticias nos conmueven como latinoamericanos y ciudadanos del mundo. El mismo presidente Correa felicitó al Independiente que, además del triunfo continental, había dispuesto donar todo lo recaudado en el primer partido de los definitorios ante River para ponerlo a disposición de los damnificados.

El deporte tiene muchos aspectos destacados, pero hay ahí una característica que considero fundamental para intentar transmitir un mensaje positivo en un contexto difícil: ningún deportista juega para atrás en pos de alcanzar la meta.

Los ecuatorianos han dado muestras de que siempre quieren jugar para adelante, a favor, para alcanzar nuevas metas y seguir creciendo como nación. Lo demuestran los jugadores de Independiente y los jóvenes de Manabí, que agarran la pelota para aunar fuerzas frente a los escollos y la adversidad. Ese es el camino y el motivo para estar siempre orgullosos del Ecuador.