Enrique Echeverría

Juez de abogados

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4 de February de 2013 00:01

Cuánta diferencia en el trato a los abogados. La Universidad Central, al extender el título, hacía constar: “En tal virtud, todas las autoridades le tendrán y reconocerán como tal Abogado, guardándole y haciendo se le guarde los honores y privilegios que corresponden, sin ponerle obstáculo en el ejercicio de su profesión”.

Llegó la revolución y, con ella, un Código Orgánico de la Función Judicial que, con un Título completo sobre “Abogadas y Abogados”, señala sus deberes profesionales. No faltan sanciones a cargo del Consejo de la Judicatura.

El Consejo es un Órgano de garantías, pero más allá de lo que se propongan sus dirigentes algunos subalternos pueden incurrir en errores. El Consejo actúa ante una queja del llamado “usuario” quien, desde su punto de vista o su interés, juzga la conducta de los jueces, fiscales, registradores, notarios, secretarios y funcionarios de la Justicia.

Por eso llueven las quejas. Cada queja abre un expediente (por aquello del debido proceso) y hasta que semejante trámite culmine, el funcionario debe dedicar tiempo para su defensa y vivir una temporada con angustia, pues no intuye cuál será el resultado que, a lo mejor, más allá de la multa, puede avanzar a remoción o destitución del cargo.

Por ejemplo: una disputa verbal entre dos empleados ocupó, en Pichincha, alrededor de un año en trámite, con un proceso de más de 200 fojas para terminar en... multa.

Y en cuanto a agilidad, que tanto se reprocha a subalternos controlados, baste recordar que un pedido de declaratoria de prescripción de una queja, permanece sin despacho desde febrero del 2012 hasta el presente Feliz Año Nuevo 2013.

Ahora los abogados también están sometidos a la Justicia del Consejo de la Judicatura, cuyos personeros tienen un amplísimo campo para sancionar, inclusive con lo más duro: la suspensión en el ejercicio profesional.

Al inmediato anterior Consejo de la Judicatura seguramente le pareció poco lo que ya existe; y ha expedido un Reglamento para la Aplicación del Régimen Disciplinario para los Abogados en el patrocinio de las causas.

El Colegio de Abogados de Pichincha se ha opuesto y lo tacha de inconstitucional. A la cabeza de la oposición a tanto control, está el presidente del Colegio, Dr. José Alomía Rodríguez.

Todos debemos hacer honor a la profesión. Los que no, que reciban sanciones. Pero las generalizaciones sobre mala conducta no responden a ninguna realidad y son ofensivas para el gremio.

La clase profesional cuenta con el “Decálogo del Abogado” que proclama y desarrolla estos principios: “Estudia. Piensa. Trabaja. Lucha. Sé leal. Tolera. Ten paciencia. Ten fe. Olvida. Ama tu profesión”.

Fue elaborado por el jurista J. E. Couture.

Su introducción en Quito fue impulsada, hasta su aprobación, por el Dr. Enrique Avellán Ferrés, destacado abogado de la época.