Pablo Ortiz García

Juergas, parrandas

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27 de April de 2012 00:02

Se prohibió la venta de bebidas alcohólicas los días domingos. Si alguien invita a su casa, debe adquirir las cervezas, vinos, rones, etc., cualquier otro día. Las farras de gente del gobierno se dan en cualquier momento. También se estableció un horario para que funcionen restaurantes, bares y discotecas. La venta de bebidas que contengan alcohol se limitó hasta cierta hora de la madrugada. Así, según los moralistas del gobierno, se evitan accidentes de tránsito y violencia en las calles y hogares. Estos horarios son observados por la mayoría de ecuatorianos, excepto, entre otros, por el ex gobernador de Guayas que, según parte policial, a él y a su acompañante, una bella funcionaria pública (en términos coloquiales, un cuerazo), a su vez subalterna del señor Cuero, se les debía vender trago a cualquier hora.

Fiesta, palabra definida por el Diccionario de la Lengua, es “diversión o regocijo. Reunión de gente para celebrar algún suceso, o simplemente para divertirse. Agasajo, caricia u obsequio que se hace para ganar la voluntad de alguien, o como expresión de cariño”. Pues algunos señores de la Revolución Ciudadana enquistados en el Ministerio de Relaciones Exteriores, luego de la posesión de los nuevos miembros del Servicio Exterior Ecuatoriano, decidieron, en un día cualquiera, ir a festejar tan “acertada” designación. Se trasladaron a algún bar de la zona rosa de Quito. Se enfiestaron, y las bebidas alcohólicas circularon entre los futuros representantes de Ecuador en el exterior.

De fiesta se pasó a farra, concepto definido como “juerga, jarana, parranda”. Andar alguien en farra es tomar bebidas alcohólicas con asiduidad. Aquel dicho, aplicable por igual para ambos géneros, de que la diferencia entre una mujer guapa e inteligente (o un hombre guapo e inteligente), son dos copas de alcohol, parece se dio en dicha celebración. Las expresiones de cariño, no de la manera que desarrolla la definición de fiesta, parece se presentaron, sin el consentimiento de una dama, asesora de algún asambleísta de gobierno.

Las cosas pasaron a mayores, sin la aquiescencia de la mujer... Ahora se intenta que el “acontecimiento” no sea objeto de una profunda investigación, por cuanto un personaje de este gobierno estaría involucrado en un grave delito. Cuando en hechos ilegales se encuentran metidos jerarcas del partido de gobierno, la “prensa corructa” es la responsable de mal informar. Gracias a los medios se conocieron los “pativideos”, la “narcovalija”, el “come cheques”, “Chuqui Seven”...

Algún día este gobierno, contradictorio y escaso de cuadros, se acabará, y todos los ecuatorianos que no se prestaron para las jaranas organizadas en Carondelet para beneficio de allegados, borregos y esbirros, pedirán cuentas.