Monseñor Julio Parrilla

'Jesús lava más blanco'

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22 de December de 2013 00:02

SSLq J esús lava más blanco' es el título de un libro publicado en los EE.UU. y citado hace pocos días por EL COMERCIO a raíz de un reportaje sobre el papa Francisco. Relaciona la religión con el marketing, una tentación siempre viva cuando se pretende hacer de la fe un producto de consumo masivo y, ciertamente, despersonalizado.

Cito el libro a propósito de la Navidad. Pareciera que, con tal de vender, todo fuera lícito, incluso trastocar el sentido real y más hondo de la Navidad. Los eslóganes comerciales se mezclan con los mensajes más sublimes, pero el misterio de la Encarnación, la presencia del Dios que acampa en medio de la historia y libera al hombre de sus cadenas, queda opacada por las luces de neón y los intereses del mercado. ¡Todo un secuestro de enormes dimensiones! Los mismos cristianos entramos en el juego del toma y daca con la mayor naturalidad, homologados con una mundanidad que nos roba el sentido creyente y solidario de nuestras celebraciones.

¿Qué hacer? Difícil, a estas alturas de la batalla cultural, competir con el ambiente dominante... Pero algo sí podemos hacer quienes creemos en la encarnación del Hijo del Dios Vivo: resistir. Parece poco, pero es una postura ética y de fe que tiene una enorme eficacia, como la de la levadura en la masa. No me refiero a resistir en plan fundamentalista, como si la nuestra fuera una cruzada de defensa o de conquista, sino en plan religioso y ético, manifestando a los cuatro vientos (vientos frescos y purificadores) nuestra particular visión de la vida. Lo que hoy se cuestiona es, precisamente, nuestro estilo de vida, los valores que, de hecho, promovemos en relación con nuestros hermanos, con los jóvenes y los pobres, con el dinero y frente al poder.

Para nosotros, los cristianos, este es un tiempo de mayor espiritualidad, de revisión del corazón y de la vida, es decir, de nuestra capacidad de amar, de hacernos presentes y solidarios allí donde la vida duele, de encuentro familiar, de oración y participación litúrgica... Lo demás (los folclores y rituales sociales) son las hojas del rábano, los imaginarios interesados de quienes venden y compran, ofrecen y consumen el sentimiento de que hay que ser buenos por un día, en plan Papá Noel. En tales casos, la bondad se apaga según volvemos a ampacar las luces y las estrellas de purpurina .

El eslogan 'Jesús lava más blanco' tiene su ambigüedad. Sería como decir: "Sea cristiano y duerma mejor"... Dentro de la competitividad social estaríamos promoviendo una religiosidad de éxito, tranquilizante y conformista, un producto más, dentro de los saldos del mercadeo. La Navidad se presta para esto: bastaría con sentirse a gusto, pendientes de la propia satisfacción, aunque ajenos al dolor humano. No es esta la fe en Jesús ni el misterio de su nacimiento... El Niño hermoso que nace de María es el que un día, no muy lejano, colgará del madero. Es el Niño que nos recuerda que, desde el principio hasta el fin, la vida humana (humana y creyente) se mide por el compromiso de la entrega.

Ojalá que, en medio de tantos pases, novenas, regalos, comidas y algarabías no nos olvidemos de que Dios acampa y se hace uno de nosotros para salvarnos. En cualquier caso, feliz Navidad y bendiciones para todos..., ah, y todas .