Fabián Corral

Jesuitas

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18 de March de 2013 00:01

Para algunos, un grupo de ideólogos estructurado para combatir a la Reforma Protestante, punta de lanza del poder clerical; para otros, la élite intelectual de la Iglesia, el poder oculto tras el trono, maestros de la lógica, hábiles educadores y adversarios de los liberales. En todo caso, una orden que nunca pasó desapercibida, una "compañía" inspirada por el vasco Ignacio de Loyola en el régimen militar de los tercios españoles. Los jesuitas destacaron en Europa y América como la "mente", y como los teóricos y estrategas de algunos acontecimientos importantes de la historia.

Los jesuitas fueron los arquitectos de las "reducciones guaraníes" que se extendieron por Paraguay, Bolivia, el norte argentino y territorios del Brasil. Inspiradas en una concepción utópica de la estructura social, las "misiones" organizaron a los pueblos indígenas de modo tal que respetaron la cultura, el idioma y las tradiciones comunitarias. Sus grandes enemigos fueron los colonos portugueses, empeñados en esclavizar a las tribus. La reducción jesuítica, un ensayo interesante y distinto de colonización, basado en la fuerza de los pueblos originarios, dejó testimonios y huellas que aún pueden verse. Una provincia argentina se llama Misiones. Además, en América, los jesuitas organizaron el sistema de la hacienda colonial y la transformaron en eficiente estructura económica, fundamento del mercado. Su producción financiaba colegios, universidades, conventos e iglesias, por eso, algunos predios serranos se llaman "La Compañía" o "El Colegio".

El poder de los jesuitas, las intrigas de otras órdenes religiosas, los celos palaciegos y la política exterior del rey español Carlos III, provocaron algunos de los episodios más polémicos de historia colonial: la expulsión de la orden, en 1767, el desmantelamiento de las estructuras jesuíticas -haciendas, obrajes, colegios, universidades y misiones- y el destierro de todos los miembros de la comunidad. Las causas del subdesarrollo de América del Sur tienen que ver con la expulsión de la orden y con las secuelas de la entrega de sus bienes a una "Junta de Temporalidades", que remató las haciendas, anuló su administración y generó una situación de declive económico, que marcó a estos países.

Juan Pablo Viscardo, jesuita peruano que murió en el destierro, fue quizá el primero que escribió, a fines del siglo XVIII, una proclamación de independencia de las colonias -"Carta dirigida a los españoles americanos"-. En ese texto, casi desconocido, y crítico del gobierno colonial, Viscardo dice que, con la independencia, "…la América reunirá las extremidades de la tierra y sus habitantes serán atados por el interés común de una sola grande familia de hermanos". Esa carta inspiró a Francisco de Miranda, el ideólogo de la Gran Colombia.

Ahora, hay Papa jesuita y… argentino. Cosas de jesuitas.