Jorge G. León Trujillo

Izquierda desorientada

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18 de February de 2012 00:01

¿Por qué la izquierda se empecina en defender la reacción? Reacción es el rechazo al cambio, es la simple reivindicación del pasado o de un orden conservador. Esto es notorio con Siria ahora. El camino está trazado, la represión del dictador da justificativos para que funcione el llamado “imperialismo humanitario” y para que luego lleguen al poder no las fuerzas renovadoras sino la reacción islámica y gane la geopolítica de las grandes potencias.

Los gobiernos llamados “progresistas” en América Latina siguen esa vía de derrota y adhesión a la reacción más no a los que, desde hace 42 años que llegó el clan Al-Asad, buscan un sistema alternativo y progresista. En Libia fue ya claro el panorama. Los defensores de Gadafi, con más de 40 años en el poder, envuelto en corrupción y represión a todo oponente, no supieron ofrecerle alternativas para que dé paso a la indispensable renovación. Habría podido ir a Venezuela, permitir una transición pacífica y no aferrarse al poder con una guerra y justificar la intervención internacional con intereses diferentes a los de quienes ofrecen sus vidas en el terreno. Todo para que después se impongan las fuerzas políticas afines al clero que saben ganar poder en una sociedad que, por las dictaduras, se vuelve conservadora, desprovista de razones, organizaciones sociales y personal político alternativo.

Estos gobiernos y organizaciones latinoamericanas han llegado a la paradójica situación de defender al dictador contra los grupos alternativos árabes por privilegiar la simple condena a las potencias extranjeras. ¿Una vez condenada la ingerencia externa, qué? Un modo no discursivo de no legitimar la intervención del “imperialismo humanitario” sería de ofrecerles una tercera salida a los dictadores, de ser mediadores con las fuerzas políticas, y asumir sin medias tintas el pluralismo como sistema político. A lo mejor, así, algo quedaría de lo que originalmente fueron los partidos Baas, que buscaban independencia y Estado en sus inicios. La alternativa al sistema imperial no se hace con simple rechazo cuando en el terreno mueren miles de personas buscando algo que nosotros no soportaríamos: vivir sin libertad. ¿Acaso saben que el Gobierno sirio es de una minoría, Alauite, que controla el Ejército, las finanzas y puestos de poder, mientras la mayoría es sunita? ¿Qué todos los partidos de izquierda desde el inicio de Al-Afaz padre fueron condenados y sus dirigentes encarcelados (18-20 años), torturados, muertos, exiliados? ¿Que la matanza de Homs repite otra de hace 30 años en Hama con más de 20 000 muertos?

Esta desorientación de ciertas izquierdas tiene relación con su ausencia de visión sobre las instituciones y su importancia para el convivir, reivindica pluralismo y democracia en la oposición y no en el poder, en lugar de mejorarlos como patrimonio propio.