Ivonne Guzmán

Curados de espanto

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16 de julio de 2014 00:00

Al parecer, ‘Esheman’ (que es como se dice El Chamán en neolengua) lo logró. Y ahora todos vivimos en paz, sin que nada nos quite el sueño, experimentando a pleno el buen vivir.

Que nada te turbe, que nada te espante, nos dijo ‘Esheman’ y nosotros obedecimos y empezamos automáticamente a beber las mieles reservadas para aquellos que dejan hacer, que dejan pasar...Pasotas les dicen los españoles a los devotos del pasotismo, cuya máxima es: “Yo paso” (traducción: 1. nada de la vida en comunidad me importa; 2. a no ser que me afecte directamente, paso). Aprendices de ‘pasotas’ aventajados, superamos en tiempo récord a nuestros maestros y ahora ni siquiera lo que nos atañe directísimamente es motivo de preocupación.

Por eso, aunque nos tocara el bolsillo, no se nos mueve un pelo cuando los asambleístas anuncian que se han dado 30 días para revisar el Código Monetario, con sus respectivos 500 y pico de artículos. Salga pato o gallareta, ellos sabrán; “dejar hacer, dejar pasar”, qué lindo es nuestro mantra, ¿no? Alabado sea ‘Esheman’, que nos ha infundido esta indiferencia que nos permite dormir tranquilos.

Y es que dormidos o despiertos manejamos al dedillo esta nueva habilidad; por esta razón escuchamos impasibles que a los padres amantísimos de la patria sí les interesa saber lo que pensamos de la remodelación de un estadio, pero que les importa un salado rábano nuestra opinión (en caso de que padezcamos de la desagradable manía de tenerla) sobre la explotación del Yasuní o la reelección indefinida. Nada te turbe, nada te espante. Amén.
Ya vimos –inconmovibles– las bondades de que el Estado haga las veces de editor de información.

No sé cómo vivimos hasta ahora sin esos servicios de la Secom, que nos hacen la vida facilísima; ya ni siquiera tenemos que escoger qué canal ver, menos meternos en las honduras de formarnos un criterio propio. Y en aras del intercambio de contenido por nuestro bien, seguramente pronto veremos grandes investigaciones de El Universo publicadas en El Telégrafo o reportajes de denuncia de Ecuavisa en Ecuador TV. Estarán atentos.

Habrá sido un cuy negro, un manojo de ruda, matico y llantén o una buena soplada de trago (nacional, porque importado saldría carísimo), sea lo que fuere, el método que usó ‘Esheman’ para curarnos de espanto ha sido poderosísimo. Con qué mansedumbre ejemplar recibimos la buena nueva sobre la propuesta del cambio de edad para ser Presidente(a) de esta pequeña-gran-nación. Así, cualquier guagua o guaguo (estoy hablando en neolengua para que me entiendan) podrá jugar a la presidencia, con la misma falta de criterio y de escrúpulos con la que se están labrando el camino hacia allá. Para celebrar estas maravillas, mis queridos mashis pasotas, a ritmo de bachata repeat after me: Yo paso de tratar de entender, de opinar, de encresparme. Porque en el mar, y sin espantos de ninguna clase, la vida es más sabrosa, ¿cierto?