Pablo Ortiz García

Las Islas Malvinas

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El 16 de diciembre se cumplieron 50 años de la expedición de la Resolución 2065 de la Organización de las Naciones Unidas, a través de la cual, y sin voto en contra alguno, el mundo entero reconoció la existencia de una controversia sobre la soberanía de las Islas Malvinas (no Islas Folkland, como los ingleses las llaman).

Este conflicto debía ser resuelto, según la Resolución de la ONU indicada, cuidando la integridad territorial y los intereses de sus habitantes.

El doctor Ezequiel Pereyra Zorraquín, abogado argentino y experto en materia de Derecho Internacional Público, afirma que “en pleno fin del colonialismo, ellos consiguieron (se refiere a los expertos argentinos encargados del tema de las Islas Malvinas), que la disputa se concentrara sobre el territorio, pero no sobre un pueblo, que en realidad era un injerto colonial”.

Con el reconocimiento de la ONU, que se dio cuando Arturo Illia ejercía la Presidencia de la República Argentina, el siguiente paso a seguir fue que se “una” el territorio continental argentino con el insular, para lo cual con cierta regularidad barcos argentinos arribaban a esas Islas, al igual que la ruta entre esos dos territorios separado por el Océano Atlántico se cubría por vía aérea al menos dos veces por semana.

En lo referido a la población llevada desde Inglaterra, se le enseñaba el idioma español, al igual que se le ofrecía becas para que estudie en las universidades argentinas en el continente. Se proveía de gas y combustible a sus habitantes. Es decir, las autoridades gubernamentales en Buenos Aires ejercían actos de soberanía en la parte insular de su territorio.

Sin embargo, el golpe de Estado que el general Onganía propició en contra del mandatario del Partido Radical, Arturo Illia, tuvo como resultado, entre otras consecuencias nefastas, que toda la política internacional llevada a efecto por expertos de la Cancillería argentina sobre las Islas Malvinas, se fuera al garete. Y, poco a poco, la política colonialista del Reino Unido se consolidó en un territorio ubicado a poca distancia de Argentina y a miles de kilómetros de Londres.

La política colonialista de los grandes imperios que existieron en el mundo, se desmoronó. Los pueblos “conquistados” han regresado a sus orígenes; es decir, a tener su propia identidad y a desarrollarse de acuerdo a sus principios.

Pero en lo que respecta a las Islas Malvinas, Argentina se extravió en su pretensión de recuperarlas, y América del Sur, al no haber un líder, no se ha unido en la lucha por acabar con una colonia inglesa enclavada en un lugar estratégico para América del Sur.

Los nuevos vientos libertarios que están llegando a América ojalá logren que la política internacional de Argentina sea más diáfana en la lucha por unas islas que le pertenecen por historia.