Marco Arauz

Intelectuales y poder

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22 de May de 2011 00:03

Días antes de la consulta popular, el presidente Rafael Correa encabezó la delegación que representó al Ecuador en la XXIV Feria Internacional del Libro de Bogotá. Las crónicas coinciden en que la presencia ecuatoriana fue notable y convocó una muy buena asistencia al gran pabellón que sirvió para expresar varias manifestaciones culturales ecuatorianas.

Correa aprovechó para presentar su libro (“Ecuador: de Banana Republic a la No República”) y lo mismo hicieron otros miembros de su Gobierno. Esa circunstancia le permitió afirmar, durante la inauguración de la Feria en la cual participó junto al presidente del país anfitrión, Juan Manuel Santos, que “en esta oportunidad no solo vengo como Primer Mandatario, sino que estaré aquí como escritor, junto con algunos ministros del Gabinete, que también presentan importantes obras literarias...”.

Las noticias sobre la presentación misma del libro tienen diferentes tonos, pero coinciden en que el Presidente ecuatoriano se sintió muy cómodo ante el auditorio. Las informaciones generadas por la Prensa de Presidencia de la República del Ecuador hacen notar que se trata del primer presidente en funciones que presenta una obra de su autoría en la Feria, y el cuarto mandatario extranjero que inaugura esa cita.

Al margen de la calidad o la orientación de las obras presentadas, de lo anterior se desprende que el Presidente ecuatoriano, al igual que varios miembros de su Gabinete, se consideran -y pueden ser considerados en función de lo que producen y mostraron en la Feria- intelectuales.

La Ministra de Cultura, quien presentó en Bogotá una obra que ya había presentado en Quito, dijo días antes del viaje, al justificar la presencia de tantos funcionarios en la delegación a la Feria, que “en vez de empequeñecernos por una situación de estas, deberíamos enorgullecernos de que en el Ecuador haya un Gobierno con gente pensante”.

Intelectual, en el sentido amplio del término, es aquella persona que dedica una parte importante de su vida a la reflexión crítica sobre la realidad; otra acepción se refiere a aquella persona dedicada preferentemente al cultivo de las ciencias y las letras. Si nos quedamos con la primera, que es la que aparentemente mejor acomoda al presente caso, debiéramos inferir que este Gobierno está regido por la razón.Ese debiera ser motivo suficiente para que lean con seriedad el momento político post consulta, aunque los primeros mensajes solo traen triunfalismo y anuncian la repetición de tácticas populistas en manos de operadores políticos pragmáticos seducidos por el poder, venga de donde venga.

Si la autoproclamada condición intelectual del Gobierno sirvió para presentar un “proyecto país” ante los ojos de Colombia y para mejorar las relaciones binacionales, ¿por qué no se la pone al servicio de un “proyecto país” más importante como es el futuro ecuatoriano?